Nuestro director Roberto Caamaño analiza las claves del suceso de Geraldine Muñoz, un rostro que refresca nuestra pantalla.
Revisando: Editoriales
Los que hace quince años hicieron de ella caldo de cultivo para exponer sus propias miserias con la impunidad que le daban las cifras del éxito, hoy han quedado desacreditados por el talento de alguien que ha aprendido de sus errores y, con madurez y talento, ha logrado conquistar al público.
Si al final, uno se decepciona de la democracia porque solo premia a gente que no tiene dedos para el piano como los que están hoy fracasando en el intento de gobernar y legislar. Y ese precio es muy alto. Y las ARMY no están dispuestas a pagarlo. Nosotros tampoco.
La polémica salida de Antonella Ríos y cómo el programa de Sergio Rojas ha reaccionado con ataques ante el despido -incluso con confesión de poder de parte de Claudia Schmitd- nuevamente ponen en el tapete de que en la farándula la violencia puede más que la razón.
Los mismos que por cerca de cuatro lustros promovieron una televisión que se inmiscuía en la vida de las personas (y que arruinaron varias de ellas en base a supuestos), hoy rasgan vestiduras con la bomba que soltó Jordi Castell sobre Mara Sedini en TV+. ¿No que era sin llorar?
En nuestra editorial comentamos acerca de la expulsión de Junior Playboy de “Fiebre de Baile” y cómo el programa no pierde nada sin él.
El debut del estelar de Chilevisión dejó satisfecha a la crítica, al canal y al público. Entre concursantes que demostraron su nivel, otros que sorprendieron y varios que tendrán que demostrar su valía.
En su editorial dominical, Caamaño habla de la indolencia de los medios que tardan mucho en llamar a Donald Trump como “dictador”, tras los insultos a una periodista llamándola “cerdita”.
“La farándula quería defenderse, pero por su forma y no por el fondo terminaron concediéndole el punto” a la actriz, señala Roberto Caamaño en su editorial dominical.
En su editorial dominical, Roberto Caamaño -fundador y director de TVenserio- escribe que el problema principal de lo ocurrido con Camila Nash y los millones que recibió por acudir al estelar farandulero de CHV es que “la industria local siga siendo ocupada por gente que no tiene los méritos y se cree una diva pop con la misma relevancia de una Cecilia Bolocco, Myriam Hernández o Emilia Dides”