No cabe duda que la final de la segunda temporada de “Fiebre de baile” dejó además un buen sabor. Para muchos, no solo para fanáticos sino que para los que estamos ya compenetrados en el ambiente, ella era la indicada para ganar la competencia.
No solo porque ha estado desde el primer día, sino que de entrada demostró no solo su talento en el baile por sus años en la gimnasia, sino que también por lo gentil que ha sido ella para con nosotros. Así como también por las veces que siempre ha sido salvada con primera mayoría de la temida “zona de riesgo”.
Pero también pesa otro factor que tampoco debemos obviar, y es que su figura ha sido reivindicada. Cuántos años era el blanco fácil de los programas faranduleros, que hace cerca de quince años su poder podía hacer caer a una figura en lo más bajo.
Todos hemos visto -y muchas veces caído en ese juego, debemos reconocer- cómo los paneles gustaban de hacer escarnio con sus errores mediáticos, los cuales luego reconoció en diversas entrevistas que terminó pagando caro en su fuero interno.
Pero felizmente, esa etapa donde era denominada “la niña terrible de la farándula” quedó atrás. Con disciplina, talento y también con mucho sentido de la humanidad.
Por ello, su victoria corresponde a una reivindicación a personas que han sido injustamente maltratadas por un género tan odioso con el género femenino como lo es nuestra prensa rosa. Sería muy “priceless” ver la reacción de cuántos que la maltrataron a través de la televisión hace ya tres lustros, cuando la farándula acaparó el poder que terminó perjudicando vidas, pero también la reputación de nuestra tele.
Porque cuando una figura masculina cambiaba de pareja de tanto en tanto era catalogado como un “semental”, un “potro”; pero cuando lo hacía alguien como Vale Roth salían casi con un cosplay de los tiempos de la inquisición.
Vale ha cometido errores, pero ha aprendido de ellos. Y los resultados están a la vista: Primera con una abultada mayoría, con un gran apoyo popular, y un gran soporte que no solo ha sido su equipo y quienes pudimos conocerla en profundidad, sino que con su pareja Miguel de la Fuente, que ha estado siempre con ella en este exitoso proceso.
Después de triunfar en el Movistar Arena, Vale merece darse un descanso para planificar su futuro con los suyos. Y es que el mejor premio, es conseguir después de tanto, el respaldo popular y a su vez darle un “mira de quién te burlaste” a quienes adoraron darle a ella injustamente. Y del tamaño del mismo recinto de Beaucheff.
