Revisando: Domingo en Serio

Al fin de cuentas, todo fue a pedir de boca para Infantino y sus millonarias pretensiones. Consiguió implementar el fútbol espectáculo en toda su dimensión sin generar los resquemores del público más futbolizado, que recibió más partidos y en su mayoría, de una muy buena calidad de juego. Todo hace pensar que la cita mundialista de 2030 solo refuerce la mirada del fútbol como un gran evento que va más allá de lo propiamente deportivo, sino como una gran fuente de entretenimiento que genera millonarias utilidades para sus organizadores. 

Todos los argumentos en torno al desinterés del mundial porque la selección chilena no juega, o porque no había ánimo mundialista las semanas previas deberían ser ignoradas. Chile ha estado fuera más mundiales de los que ha disputado y siempre el mundial ha generado la atención masiva del público. Y al menos los últimos dos mundiales también existían suspicacias en torno al éxito de la copa del mundo y terminaron siendo los fenómenos mediáticos de siempre.

La polémica salida de Antonella Ríos y cómo el programa de Sergio Rojas ha reaccionado con ataques ante el despido -incluso con confesión de poder de parte de Claudia Schmitd- nuevamente ponen en el tapete de que en la farándula la violencia puede más que la razón.