Los matinales privilegian la opinión por sobre la información, por lo que muchas veces el rol protagonico lo cumplen los conductores que a través de sus intervenciones manejan la agenda pública a través de sus percepciones. Más que la misma imagen o el detalle de los hechos lo que termina primando es la actitud de los conductores al momento de opinar.
Revisando: opinión
Sorprende de muchos que son fieles defensores de la libertad de expresión en ciertos ámbitos pasan a tener actitudes casi autoritarias en otras de la misma índole, reflejando más bien una inclinación oportunista a ciertos temas. También es un reflejo de que las ideas liberales van en retirada en desmedro de un mayor control en diferentes ámbitos de la vida pública, que en algunos ámbitos puede, y debe ser necesaria, pero que en la libertad de expresión debe estar protegida de intereses restrictivos, por muy loables que sean.
Estaremos alertas ante cualquier desviación que signifique un rompimiento de los propósitos de la estación pública en desmedro de intereses partidarios particulares. Si esto llega a ocurrir, muy difícilmente la estación recuperará la credibilidad que con tanto esfuerzo pudo emprender al recuperar la democracia y por el contrario, se alzarán las voces para que uno de los pocos espacios de expresión que no pertenece a un interés particular sea privatizado. No hay que viajar tan lejos para comprender el peligro que corre nuestra televisión pública si cumple propósitos proselitistas.
Estas producciones demuestran una madurez cada vez mayor de las producciones dramáticas de Mega que han pasado de arquetipos triviales y sin gran profundidad a realizar telenovelas cada vez más ambiciosas y con un mejor desarrollo de sus personajes.
El fin de Gran Hermano Chile significó una gran merma en su audiencia estelar y la falta de una alternativa para el el público del reality se hizo evidente. El canal de Paramount prefirió buscar a un público más clásico, pero ese público ya eligió su opción y aquella está entre Generación ’98 o Tierra Brava, remanente de la vieja farándula y a la misma vez ser un programa que puede convocar diferentes públicos.
La historia del siglo XX y lo que llevamos del XXI tiene una fuerte relación con la cultura de masas…
Nos hemos acostumbrado a tolerar estos bloques mastodonticos de programación sin chistar mucho, con el claro peligro de ser material reiterativo y cansino para el telespectador. Infelizmente las iniciativas de acortar horarios de informativos, así de crear programas alternativos a los matinales tradicionales no han tenido la acogida. En tiempos en que los contenidos a través de redes sociales de hacen cada vez en menos tiempo, donde los videos virales duran apenas segundos y ganan altísimos niveles de visualización, la televisión tradicional apuesta por recetas que parece que desconocen la existencia ni de los controles remotos ni de los dispositivos móviles, todo muy atractivo para el público joven que apenas este año encontró alternativas reales en televisión.
Relacionado en parte al efecto generado por los últimos Juegos Panamericanos, la Teletón tuvo la capacidad de ofrecer un elemento especial y positivo a un país que había vivido largos años de tensiones y eventos que quebraban el tejido nacional. La Teletón significó una forma de demostrar la capacidad de hacer el bien y darse un instante de satisfacción generalizada, junto con abrir la capacidad de conciencia sobre la discapacidad y sus efectos personales y sociales.
Los Juegos Panamericanos no sólo debe dejar una mayor cultura deportiva en nuestro país a través del estímulo de la práctica y la infraestructura, sino que se debe demostrar un compromiso por parte de los medios para generar un dinamismo que incentive al deporte en todos los sentidos.
Desde hace más de cincuenta días los establecimientos educacionales públicos de la Región de Atacama están en paro de profesores. Ellos reclaman por la precariedad de los colegios, así como protestan por la ineficacia del nuevo sistema de administración escolar. Los santiaguinos no fueron entedados por este hecho sino hasta que un relevante columnista de la plaza, el filósofo Daniel Mansuy, escribió en su columna dominical en El Mercurio sobre este hecho.