Revisando: opinión

Los Juegos Panamericanos no sólo debe dejar una mayor cultura deportiva en nuestro país a través del estímulo de la práctica y la infraestructura, sino que se debe demostrar un compromiso por parte de los medios para generar un dinamismo que incentive al deporte en todos los sentidos.

Desde hace más de cincuenta días los establecimientos educacionales públicos de la Región de Atacama están en paro de profesores. Ellos reclaman por la precariedad de los colegios, así como protestan por la ineficacia del nuevo sistema de administración escolar. Los santiaguinos no fueron entedados por este hecho sino hasta que un relevante columnista de la plaza, el filósofo Daniel Mansuy, escribió en su columna dominical en El Mercurio sobre este hecho.

Todo refleja que la televisión ha tomado un nuevo aire, en donde ha vuelto a tomar una presencia social que no se había reflejado desde hace tiempo. Incluso el último partido de la selección marcó unos altísimos 40 puntos de rating promedio, a sabiendas que el fútbol vive una crisis tanto deportiva como institucional y la atención por “La Roja” no se asemeja a la vivida en los años de la “generación dorada”. Esperemos que sea este el estimulante que genere que otros contenidos vuelvan a ser atractivos para el gran público y que la industria nacional vuelva a tomar mayor complejidad.

Finalmente, será el público quien terminará juzgando si poner a tantos famosos en los programas termina siendo un estímulo para generar mayor sintonía en los programas o habrá demostraciones de sopor.

No quepa dudas que esta página tiene un bonito espejo retrovisor y que siempre se honra de manera expresa y evidente los contenidos del pasado, asumimos un componente nostálgico en este portal. Pero creo que es inconducente seguir con una tonalidad que haga caso omiso a las transformaciones que la sociedad ha vivido.

El show de luces ya no favorece al gobierno de turno como en los años de Pinochet, sino que a figuras que se ríen de la desgracia ajena, de la tragedia, de la corrupción y la delincuencia para ganar mayor visualización. Sus réditos no son políticos (al menos hasta ahora) sino de simple provecho personal. Pero cada día más, los JC Rodríguez, los Neme y los Sepúlveda quedan en entredicho por los propios espectadores. Y eso es nuestro principal respaldo que refleja en que la gente no es tonta ni se deja resistir a la presión de figuras populistas y oportunistas. Y esa es la principal esperanza, que la gente, a través de su decisión vaya enterrando este vestigio tan pernicioso para nuestra televisión.

Tenemos claro que la televisión chilena fue construida bajo el impulso de las élites intelectuales y políticas del país, esto se ve reflejado en que estos grupos impidieron por décadas el surgimiento de una televisión privada que generaría una deterioro de los propósitos fundamentales de la industria como era educar, entretener e informar al país, generando mecanismos de integración social, la televisión era un elemento de construcción de identidad nacional, en desmedro de la televisión privada que buscaría generar réditos particulares hacia los controladores de los canales. Pero más allá de estas intenciones, la televisión buscaba formar a la población, este propósito no se reflejaba necesariamente a través de programas en específico sino en el estilo de hacer televisión.

Es necesario hacerse la interrogante si los canales de televisión hacen estas coberturas pensando en la urgencia y la necesidad social que estas pueden tener, o si por el contrario, se aprovechan de las circunstancias para crear “transmisiones especiales” solamente para sacar unos puntos de más con el pretexto de de alguna urgencia que está sucediendo. Si lo que ocurre realmente es lo segundo, estamos viendo una instrumentación de la tragedia, transformándola en un show mediático con el puro objeto de transformar la tragedia en una forma de que la gente se apegue a los televisores.

Para muchos, los Esports aún se ven como algo curioso o “poco deportivo”. Pero la industria del gaming -que genera utilidades por 200 billones de dólares, más que el cine y la música juntos- ha dado saltos enormes para profesionalizar su cara competitiva.