Aquí quepan las responsabilidades no solo de guionistas, productores y ejecutivos, sino del público en general que ve a la televisión como un mero elemento de entretención y no como un instrumento que refleje nuestros problemas como sociedad de una manera directa y sin alegorías.
Revisando: opinión
En Chile hemos llegado al paroxismo de que transmisiones que usualmente no tienen estos generadores permanentes se utilizan, como son algunas transmisiones deportivas e incluso en los premios Pulsar de la semana pasada se usaron de manera abusiva. Y el tema no es sólo la ya descrita contaminación en la imágen, sino que también en el poco aporte que genera la información que estos caracteres entregan.
Sigo creyendo en la televisión porque aún sigo creyendo en la gente, sigo creyendo en este proyecto de país llamado Chile, sigo creyendo que todavía se pueden hacer cosas positivas para el provecho de todos.
Si bien nunca la publicidad chilena ha destacado en mostrar a los chilenos tal como son, al menos en tiempos pasados esta industria hacía un buen ejercicio de imaginación en torno al anhelo de los consumidores, en muchos de ellos se ejercía un trabajo no menor de crear relatos emocionantes y apelativos al público. Hoy la industria publicitaria solo muestra características de los productos y servicios, envueltos en un contexto distante al de la mayoría de la población.
Por supuesto, el desafío para los actores tradicionales de la industria es gigante porque supone un cambio de paradigma. Ahora son los medios los que tenemos que salir a buscar a estas múltiples audiencias.
Justamente en los años en que Bañados fue injustamente despedido de Televisión Nacional el modelo televisivo que él reflejaba, incluida su parsimonia fue desapareciendo. Todo terminó siendo entregado a manos del espectáculo, pero no solo del espectáculo sano, el de la escuela de Kreutzberger, sino de un espectáculo que rayaba en lo soez y en lo impúdico.
¿Por que la UDI, el PPD o Revolución Democrática no pueden tener la misma posibilidad de tener presencia como Ripley, Coca Cola o Samsung? ¿Es necesario que los partidos y movimientos políticos aparezcan en medios masivos solo en temporada de elecciones?
Si, es positivo revisar nuestro ayer, ayuda mucho para aprender lo que podemos aprender para nuestros desafíos a futuro, pero no nos perdamos, entramparse en el pasado solo nos hace más incapaces para justamente enfrentar el cada vez más desafiante futuro.
Al final y al cabo, La Ley de Baltazar ha pasado a ser una válvula de escape de los problemas que hemos vivido los chilenos en el último tiempo. Es ver una historia agradable, con sus toques necesarios de drama, pero al final engancha por sus poderosos parajes y una argumentación sólida. Lástima que cada vez los capítulos sean cada vez más cortos y que inmediatamente vengan las noticias porque el ánimo desaparece en cosa de minutos…es tan difícil a veces volver a la dura realidad.
Son días difíciles, oscuros, y que lo sufren nuestros compatriotas debido al aumento de la brutalidad criminal reflejado en los crímenes en contra de los funcionarios de carabineros. Pero la oscuridad no sólo proviene de los delincuentes. Vemos con sincera preocupación el surgimiento de una verdadera caza de brujas hacia cualquiera persona que ose criticar las medidas tomadas para enfrentar la delincuencia y se priorize la mal ponderada opinión de personas que solo reflejan la voz del más fuerte.