Revisando: opinión

¿A qué se debe que algunos grupos tratan de culpar a los medios de “alienar”a la gente si estos gozan de baja credibilidad? ¿No será que muchas de las decisiones tomadas por el pueblo en estos años se basan de su propia experiencia y no de los relatos de ciertos grupos interesados? Es hora también de no tomar a la gente por tonta, el pueblo sabe bien que los medios no hacen bien su trabajo, y ya no los toma como referencia primordial.

El paso del tiempo nos hace dimensionar que todavía en el año 2008, ya en presencia de una farándula muy fuerte y alejado de los mejores años de la industria, se ve a una televisión local lo suficientemente poderosa para marcar pautas e influir en amplios estratos de la sociedad. Todo lo contrario a lo que se refleja hoy, donde la televisión local se dimensiona como un elemento de grupos etáreos de menor relevancia, e incluso enfocada a sectores socioeconómicos más bajos, mientras que las apuestas de las plataformas de pago (sobre todo OTT) son las producciones que logran un mayor nivel de aceptación en grupos etáreos y económicos más apetecidos por los círculos de influencia. La pantalla chica parece que está ganando esa irónica y cruel acepción brasileña definida como cosa de pobre, recuperar una televisión abierta transversal e influyente parece que debería ser el gran desafío para nuestra industria.

La fiesta arrancó en el show, con la presencia de una reconocida Mon Laferte, que no vino sola a este certamen, sino que fue acompañada por la agrupación mexicana “Viento Florido” que le dio otro sentido a su concierto, con un sonido más regional (como se le denomina a la música folclórica azteca), además de interpretar varios de sus éxitos.

Creo que es el momento de discutir cómo la televisión local puede enfrentar este cúmulo de malas noticias con una producción lo suficientemente contundente como efectiva para generar, al menos, un motivo de discusión pública un poco menos tensa, y que mejor que cierta frivolidad pueda entrar a nuestras vidas, siempre con la moderación que hemos aconsejado a través de este portal.

El problema no es tanto que existan este tipo de programas, sino una excesiva dependencia de una clase de invitados, que van rotando permanentemente en estos franjeados. Eso también genera una pérdida de originalidad por parte de los televidentes que ya saben cómo reaccionan estos rostros al momentos de ser interrogados de ciertos episodios que ya mencionaron en otras oportunidades, incluso me atrevo a decir que repiten las mismas experiencias ya dichas con anterioridad.

¿Es necesario pedir coherencia a los televidentes? Desde el más profundo sentido, creo que sí. La televisión mide conceptos muy primarios, pero que terminan identificando a una generalidad de la población, engloba contenidos que son discutibles con el signo de aprobación de que son altamente populares.

“Estamos más lejos para que usted esté más cerca” la frase de Claudio Palma es la mejor forma de poder resumir la vocación histórica y permanente de los medios televisivos chilenos de poder estar presentes en aquellas instancias en que el mundo se congrega para experimentar un cúmulo de experiencias compartidas. A pesar de todo lo que temíamos en un principio, la televisión chilena nuevamente ha cumplido su compromiso de estar en el mundial de Qatar, con mucha austeridad, con muchas ausencias, pero aún la pantalla chica se las arregla para decir presente.

Hoy las cosas son diferentes, hace apenas un mes que se conocieron los canales que transmitirán el mundial, recién esta semana han hecho un mayor énfasis a la promoción del evento, destacándose Canal 13, que apelando a su vasta historia transmitiendo mundiales trata de convencer al público de sintonizar sus coberturas. Pero aún así no acompaña el ambiente público, no se transmiten los clásicos comerciales mundialistas de diversas marcas (por lo menos en Chile), ni las clásicas noticias de las ofertas de televisores, todos hitos que encendían el ambiente las semanas previas a la copa del mundo.

Es cierto, y siempre he buscado apelar este concepto a través de estas líneas, que los canales de televisión tienen todo el derecho posible de invitar a quien quieran en este tipo de programas (como en cualquier otro tipo de espacios), pero resulta incómodo ver que un canal elija a las dos voces más polarizadas posibles para analizar el proyecto, que por lo demás para ambos termina siendo insuficiente.