El programa de reportajes de Latina Televisión, canal dirigido por el chileno Patricio Hernández, ha generado repercusión por las denuncias que implican a varios parlamentarios locales por reducirle a sus trabajadores los sueldos para gastos personales a través de intermediarios e incluso familiares.
Revisando: Domingo en Serio
En Chile hemos llegado al paroxismo de que transmisiones que usualmente no tienen estos generadores permanentes se utilizan, como son algunas transmisiones deportivas e incluso en los premios Pulsar de la semana pasada se usaron de manera abusiva. Y el tema no es sólo la ya descrita contaminación en la imágen, sino que también en el poco aporte que genera la información que estos caracteres entregan.
Al telepredicador más famoso de Estados Unidos lo conocimos en los ochentas, cuando su programa era transmitido por TVN durante las mañanas. En su tribuna, se encargó de dar declaraciones fuera de sí sobre la actualidad estadounidense, las cuales incluso se escapaban de toda lógica.
Lo que parecía el regreso en gloria y majestad del género que definió negativamente la televisión durante quince años, se transformó en una bravía lucha contra el bullying y el ciberacoso que dejó a una de sus próceres como una persona sumamente violenta. Claves de por qué la nueva generación no tolera actitudes que hace diez años eran normalizadas.
Sigo creyendo en la televisión porque aún sigo creyendo en la gente, sigo creyendo en este proyecto de país llamado Chile, sigo creyendo que todavía se pueden hacer cosas positivas para el provecho de todos.
Todos ellos tenían una virtud que desde esta humilde tribuna defendemos a capa y espada: Eran inteligentes, virtuosos y apasionados en todos sus conocimientos. Eso es lo que le falta al medio hoy en la actualidad. Valorar y compensar a la gente que piensa.
Desde indirectas, actitud obsesiva, insultos blanqueados con eufemismos y hasta consejos de belleza con aroma a supremacismo blanco. Todo vale para ponerse del lado de la panelista de farándula sin mediar las consecuencias de los hechos.
Si, es positivo revisar nuestro ayer, ayuda mucho para aprender lo que podemos aprender para nuestros desafíos a futuro, pero no nos perdamos, entramparse en el pasado solo nos hace más incapaces para justamente enfrentar el cada vez más desafiante futuro.
La televisión chilena debe tomarse más en serio el problema del actual parlamento, pues pareciera que el periodismo no está haciendo la pega y, por el contrario, se dedican a invitar a dichos “trolls” a los matinales. Es importante que, al igual que en Perú, se eleve el nivel de nuestra cada vez más decepcionante política y se contribuya a que podamos tener, cuanto antes, un Congreso responsable, bien valorado y con gente correcta sin distinción del color político.
Al final y al cabo, La Ley de Baltazar ha pasado a ser una válvula de escape de los problemas que hemos vivido los chilenos en el último tiempo. Es ver una historia agradable, con sus toques necesarios de drama, pero al final engancha por sus poderosos parajes y una argumentación sólida. Lástima que cada vez los capítulos sean cada vez más cortos y que inmediatamente vengan las noticias porque el ánimo desaparece en cosa de minutos…es tan difícil a veces volver a la dura realidad.