La generalización “boomer” que usted hizo respecto al movimiento feminista, tan errático a mi parecer, es la que daña la salud mental y la autoestima de muchas personas.
Revisando: Domingo en Serio
El show de luces ya no favorece al gobierno de turno como en los años de Pinochet, sino que a figuras que se ríen de la desgracia ajena, de la tragedia, de la corrupción y la delincuencia para ganar mayor visualización. Sus réditos no son políticos (al menos hasta ahora) sino de simple provecho personal. Pero cada día más, los JC Rodríguez, los Neme y los Sepúlveda quedan en entredicho por los propios espectadores. Y eso es nuestro principal respaldo que refleja en que la gente no es tonta ni se deja resistir a la presión de figuras populistas y oportunistas. Y esa es la principal esperanza, que la gente, a través de su decisión vaya enterrando este vestigio tan pernicioso para nuestra televisión.
Tenemos claro que la televisión chilena fue construida bajo el impulso de las élites intelectuales y políticas del país, esto se ve reflejado en que estos grupos impidieron por décadas el surgimiento de una televisión privada que generaría una deterioro de los propósitos fundamentales de la industria como era educar, entretener e informar al país, generando mecanismos de integración social, la televisión era un elemento de construcción de identidad nacional, en desmedro de la televisión privada que buscaría generar réditos particulares hacia los controladores de los canales. Pero más allá de estas intenciones, la televisión buscaba formar a la población, este propósito no se reflejaba necesariamente a través de programas en específico sino en el estilo de hacer televisión.
La omisión en sus pautas informativas de noticias positivas para la economía del país, como el blanqueamiento de Rodrigo Sepúlveda a una marcha organizada por el “Team Patriota”, no se han visto reflejados en una baja de la sintonía del canal del Grupo Bethia.
Es necesario hacerse la interrogante si los canales de televisión hacen estas coberturas pensando en la urgencia y la necesidad social que estas pueden tener, o si por el contrario, se aprovechan de las circunstancias para crear “transmisiones especiales” solamente para sacar unos puntos de más con el pretexto de de alguna urgencia que está sucediendo. Si lo que ocurre realmente es lo segundo, estamos viendo una instrumentación de la tragedia, transformándola en un show mediático con el puro objeto de transformar la tragedia en una forma de que la gente se apegue a los televisores.
¿Puede una figura volver a incursionar en un campo aún con todas las deficiencias vocales que el autotune no alcanza a arreglar del todo? ¿Y más aún cuando hay figuras de incuesionable talento que acaparan todos los rankings y la popularidad con una carrera mucho más seria y respetable?
El hecho de que Sergio Rojas haya tratado en apariencia a Yamila Reyna de “mechera” denota los estereotipos hacia lo que él considera personas malvestidas, y que a su vez habla mal de cómo ve la farándula a las personas pobres.
Por mucho que se haya dado la inversión tecnológica hacia los más jóvenes, no podemos dejar de lado la experiencia de quienes nos antecedieron, en honor a ellos no podemos dar la mano tendida a estos grupos. Que este aire fresco no maree la decisión de los canales y se dignen en ofrecer un contenido a la altura para aquellos que nunca han dejado sola a la pantalla chica, incluso en sus momentos más difíciles.
Ambos quisieron dárselas de adalides de la libertad de expresión. Ambos se aferraron a que su verdad es absoluta. Ambos no supieron demostrar lo que habían dicho sobre Iván Núñez. Ambos salieron brutalmente trasquilados.
Ni “Mucho Gusto” ni “Tu Día” se refirieron al fallo de la Corte Suprema que le quitó el fuero parlamentario al personaje televisivo devenido en político, a dfierencia de las dos horas que acapara el Caso Polizzi, incluso con insultos de por medio de Neme hacia la Región del Bio-Bio.