En una ceremonia marcada por el regreso del activismo explícito a Hollywood, el accesorio más comentado de la noche no fue una joya de lujo, sino un pequeño pin con la consigna “ICE OUT”. Este distintivo, portado por una coalición de artistas de diversas generaciones y géneros, se transformó en el emblema visual de una protesta coordinada contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y las recientes tácticas de detención implementadas por el Departamento de Seguridad Nacional.
La visibilidad del pin fue estratégica. Figuras de la talla de Billie Eilish, Justin Bieber y Hailey Bieber lucieron el accesorio durante sus apariciones, vinculando la moda de alta costura con una demanda política urgente. A ellos se sumó la legendaria Joni Mitchell, cuya participación subrayó que la preocupación por las políticas migratorias de Trump atraviesa todas las edades de la industria.

El uso del pin “ICE OUT” sirvió como un prólogo visual a los discursos que más tarde dominarían el escenario. Mientras los artistas posaban ante las cámaras, el mensaje ya se había vuelto viral, posicionando la reforma migratoria como el tema central de la 68.ª edición de los premios, por encima de las predicciones de los ganadores.
Del accesorio al discurso: El respaldo de Bad Bunny
La carga simbólica del pin encontró su eco verbal en el discurso de Bad Bunny, quien tras ganar el premio a Mejor Álbum de Música Urbana, inició su intervención con la frase: “Antes de decir gracias a Dios, voy a decir ICE fuera”. El artista reforzó el mensaje del pin al declarar que “no somos salvajes, no somos animales, no somos alienígenas. Somos humanos”.
Esta narrativa de humanización frente a la criminalización fue el eje de la noche. Otros artistas, como Kehlani, optaron por un lenguaje más directo al aceptar sus premios, mientras que Olivia Dean recordó sus raíces como nieta de inmigrantes, otorgando un rostro humano a la sigla que los pines pedían erradicar.

Reacción gubernamental y contexto crítico
El impacto del pin “ICE OUT” no pasó desapercibido para la Casa Blanca. Tricia McLaughlin, secretaria asistente del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), respondió con dureza, calificando el gesto de los artistas como una “demonización” de los agentes de la ley. Según la funcionaria, esta simbología “contribuye a que nuestros oficiales enfrenten ataques con vehículos, agresiones y amenazas de muerte”.
Sin embargo, para los artistas y activistas, el pin representa una respuesta a eventos trágicos recientes, como las muertes de Renee Good y Alex Pretti en operativos de ICE, y la detención de menores como Liam Ramos. Tras años de relativa calma política en las galas post-pandemia, el pin “ICE OUT” marca el inicio de una era de “defensa activa” por parte de las celebridades frente a la dictadura de Trump.
