Natalia Pérez, conocida artísticamente como Cancamusa, conversó en profundidad con Martina Orrego en el programa Mujeres que suenan. La baterista y cantautora analizó el vertiginoso ritmo de su carrera y los desafíos de su propuesta en solitario.
La ciencia de la creatividad en Dopamina
El eje de su presente musical es su nuevo disco. La artista desarrolló este concepto para alejarlo de las lecturas superficiales que dominan las plataformas digitales actuales.
“Dopamina ha sido un concepto muy inspirador que comencé a escuchar mucho en redes sociales pero desde un lado negativo como la dopamina barata que nos hace perseguir likes o recompensas muy fáciles”, explicó la compositora. Ella prefiere rescatar la función biológica del neurotransmisor como motor de la exploración humana. “Es esa chispa inicial que nos hace explorar nuevos mundos, visitar países… es una molécula invisible que puede cambiarlo todo”, afirmó.
Para documentar este proceso, la instrumentista publicará un registro metodológico escrito. Esta obra mostrará las etapas de su producción sin filtros ni ediciones comerciales.
“En unas semanitas más voy a lanzar una bitácora de todo el proceso creativo que se llama Bitácora de un laboratorio personal donde voy a exponer como todo el camino de conocer esta molécula”, adelantó. Su objetivo es reivindicar el valor del ensayo sobre la inmediatez. “El proceso es más importante que el resultado… una bitácora que está llena de errores, de borradores, de bosquejos”, complementó.
El quiebre de la timidez y el cambio de rol
Nativa de la ciudad de La Unión, Cancamusa recordó el impacto cultural que vivió al trasladarse a Santiago a los 18 años. Su carácter reservado la obligó a buscar herramientas expresivas poco convencionales.
“Pensé: ‘Wow, soy una persona muy tímida, me voy a ir a vivir a Santiago’… Me metí a una ópera a cantar para poder tener personalidad porque de verdad que era muy callada”, relató. Esta decisión marcó su postura ante los desafíos profesionales. “Si hay algo que me da miedo como que me lanzo aunque me ponga verde, no importa… el miedo debe ser como una fuerza más que algo que nos frene”, sentió.
Su carrera avanzó principalmente desde la batería, colaborando con figuras como Javiera Mena y Mon Laferte. No obstante, su consolidación al frente del escenario ocurrió tras una invitación del grupo Los Bunkers en el Estadio Santa Laura.
“Los chicos de Los Bunkers me invitan a abrir su concierto… Es la primera vez que yo canto para mucha gente sin la batería y ahí ya me di cuenta que era algo que me gustaba”, confesó. Esta transición modificó su relación física con la música. “La guitarra me da esa intimidad y esa cercanía de poder tocar una simple canción… y la batería es como un instrumento para mí muy de la tierra… fuerza total como fuego”, concluyó.