El fenómeno televisivo de principios de los años 2000, Mekano, sigue siendo objeto de análisis por su impacto cultural y las dinámicas que se vivían tras cámaras. En entrevista para “Only Friends” (Mega), Carla Jara, una de las figuras más emblemáticas del espacio, recordó las complejidades de trabajar en una producción donde el estándar estético era una prioridad absoluta y las conductas sexistas formaban parte del funcionamiento cotidiano.
Jara recordó que su ingreso al programa ocurrió a los 16 años, en un contexto donde la llegada de bailarines brasileños impuso una moda de prendas diminutas, como petos y “hot pants”. Según la comunicadora, existía una competencia constante entre sus compañeras por verse “más sexy” y captar la atención de las cámaras. A pesar de esta presión, Jara intentaba marcar una diferencia en su apariencia, lo que le valió constantes reprimendas por parte de la producción.
“Me retaban un montón. Me decían ‘Carla, tienes que usar esto’ y yo me negaba. Prefería usar pantalones, hacerme trenzas o andar más desordenada”, confesó. La exigencia por cumplir con el canon de belleza del programa incluía el uso de tiros bajos y prendas que muchas veces la incomodaban, pero que eran parte de la “onda” que el director Alex Hernández buscaba proyectar en pantalla.
El sexismo como ADN del programa
Al ser consultada sobre si Mekano era un programa sexista, Jara fue categórica: “Yo creo que era parte de su ADN. Era evidente”. La comunicadora explicó que existían roles muy marcados para hombres y mujeres, definidos por los jefes, quienes asignaban personalidades y estilos específicos a cada integrante.
Uno de los puntos más críticos de su relato fue la descripción de los ángulos de cámara utilizados durante los bailes. Jara recordó cómo, durante coreografías populares como “la agachadita”, las cámaras se posicionaban deliberadamente en ángulos inferiores para enfocar debajo de las faldas o resaltar el cuerpo de las bailarinas de manera sugerente. “La cámara estaba ahí abajo cuando hacíamos el movimiento de abrir las piernas. Era heavy, pero en ese momento uno no era consciente de la gravedad de eso”, señaló.
Un formato irrepetible en la actualidad
Respecto a la posibilidad de que un programa con las características de Mekano pudiera existir hoy, Jara se mostró escéptica. Para la actriz, el cambio en los hábitos de consumo de los adolescentes y la evolución de la sensibilidad social harían inviable un formato similar. “Hoy los jóvenes ven televisión cuando quieren y tienen acceso a otras cosas. No funcionaría”, afirmó, aunque rescató la experiencia como una gran escuela profesional a pesar de las críticas.
Finalmente, Jara destacó que hoy prioriza su comodidad personal por sobre los estándares de la industria, optando por un estilo propio que no busca encajar en moldes preestablecidos, una lección aprendida tras años de estar bajo el escrutinio de la pantalla chica.
