Año: 2019

Desde el 19 de octubre que nuestro país exige respuestas claras a nuestros gobernantes. El estallido que ocurrió ese día, en lo personal, lo anticipé cuando ocurrió la semana de las evasiones en el Metro de Santiago en protesta a la alza, la cual se extendió al resto de las injusticias que no permiten a Chile crecer como se debe.

Pero las coberturas televisivas han dejado muchos sabores y sinsabores debido a la connotación criminalizadora, densa y agresiva que han adoptado. Está claro que nadie se salva y muchos de los actores sociales que aparecieron durante estos días llamaron a informarse con la radio (con justa razón), pero a juicio nuestro y seguramente de usted también, hay un perdedor indiscutido: Mega.

Desde el viernes pasado el país experimenta un estallido social donde por fin se exponen las múltiples razones del descontento ciudadano, encabezados por el abuso de los más poderosos y la desigualdad de ingreso y trato. La televisión ha realizado una cobertura de ribetes históricos, alcanzando transmisiones ininterrumpidas de más de 100 horas de transmisión. Así y todo, este medio ha sido criticado por la supesta parcialidad del tratamiento a los acontecimientos que están sucediendo.