Alex Weibel no es un nombre ajeno a la historia de los medios en Chile. Con una trayectoria que se remonta a los años 80, su voz marcó una época como lector de noticias en el recordado Telenorte de Antofagasta y como el rostro de los avances informativos del diario La Nación. Hoy, su presencia persiste en las piezas publicitarias de emisoras de prestigio como Radio Bío-Bío, consolidándose como una autoridad en el uso de la voz y la comunicación verbal.
En una reciente publicación, Weibel compartió una reflexión académica sobre lo que denomina los “cuatro pilares del orador”, un marco teórico diseñado para evaluar la efectividad de quienes se comunican ante un público. Estos elementos —confianza, seguridad, entusiasmo y facilidad— sirven como métrica para evaluar la competencia de figuras públicas en cargos de alta visibilidad.
Los cuatro pilares: Entre la teoría y la práctica
Según el análisis del docente, la confianza radica en la capacidad de sostener la mirada a la audiencia y lograr que esta crea en el mensaje. Por otro lado, la seguridad se define por el dominio total del tema: “ser el único del lugar que más sabe sobre aquella materia”.
El tercer punto, el entusiasmo, se vincula con el carisma y la pasión al entregar el contenido. Finalmente, la facilidad se refiere a la fluidez técnica, el hablar sin “alargamientos vocálicos” o el uso excesivo de muletillas como el “eh”, “verdad” o “cierto”. Es en estos aspectos técnicos donde Weibel identifica una brecha significativa en la comunicación gubernamental actual.
Crítica al desempeño de Mara Sedini
Al aplicar este filtro a la actual vocera de Gobierno, Mara Sedini, el juicio de Weibel es directo y estrictamente técnico. A pesar de reconocer su trasfondo como periodista y su faceta artística, el experto sostiene que carece de las herramientas fundamentales de la oratoria profesional para el cargo que desempeña.
“Mara no tiene nada de aquello. Mara es una periodista, canta en algún karaoke, pero no tiene ningún poder de la oratoria”, sentenció Weibel. En su análisis, sugiere que la permanencia de Sedini en el puesto no responde a una competencia técnica en la comunicación de masas, sino a vínculos de confianza política con el líder del sector, José Antonio Kast. Para el académico, la falta de fluidez y el uso de vicios de dicción restan autoridad a la vocería, un rol donde la forma es tan relevante como el fondo.
