De los seis años que he escrito en Tvenserio son pocas las veces en que he dedicado una columna felicitando algo que haga la televisión chilena en este último tiempo. Si hubieran más razones, claro que tendría una perspectiva más optimista, pero los porfiados hechos me dicen lo contrario.
Revisando: opinión
2025 será un año clave. La estación de Mega se enfrenta a una competencia cada vez más decidía a enfrentar la hegemonía del canal púrpura. ¿Será capaz de seguir aguantando tantos escándalos vistos a los ojos de todos? El tiempo nos dará la respuesta.
Hablar de la “decadencia de Viña” es algo más viejo que el hilo negro, y solo se explica desde un aspecto meramente musical. Si todavía hablamos del festival es porque este certamen justamente supo trascender más allá de los invitados musicales y la competencia y tiene que ver justamente con otros elementos, muchas veces más mundanos y que reflejan mucho de nuestra cultura.
Tener a estos grupos al frente nuestro puede ayudar a comprender mejor lo que debemos proteger dentro de una sociedad democrática, que busca adaptarse al vertiginoso presente digital.
Va quedando poco para la edición número 64 del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. A medida…
Veremos si los canales prefieren acercarse al público reflejando a ese mismo público o reflejando conflictos de personas que están bien alejadas de los problemas cotidianos de nuestra gente.
A estas alturas no hay dudas que más que sumar, la farándula sólo ha ayudado a restar credibilidad a la tan dañada televisión chilena.
Queda claro que la televisión se ha enquistado en su exitoso pasado y la delegado el futuro a los generadores de contenidos virtuales, y que los pocos intentos de querer revertir la situación no les ha funcionado.
A cinco años del Estallido, al menos en lo que en medios respecta señalar, estamos en un ambiente de suma cero que además se suma a la larga crisis económica y de financiamiento bajo la cual se encuentran, sobre todo ante la incapacidad de levantar una agenda robusta que vuelva a cautivar al público perdido.
Como ya se está convirtiendo en un mantra dentro de esta sección, que nuestra realidad sea mala no significa que lo pasado haya sido mejor. Por el contrario, esto debería ayudar a generar una postura más creativa y menos nostálgica en torno a lo que se debe hacer en la televisión el día de hoy.