No cabe dudas que se necesitan personas valientes que busquen desnudar los diferentes hechos que degradan la confianza hacia las instituciones públicas. Es necesaria la vigilancia de los poderes públicos para garantizar un sano desarrollo para nuestras democracias, pero también es necesario que se haga a través de un ánimo constructivo, sin ofender a las personas.
Revisando: Domingo en Serio
En medio de bajas audiencias y paupérrimos niveles de avisaje, credibilidad y calidad, llegó lo más innovador que a sus criterios nos pueden ofrecer: Un programa farandulero hecho para sus nostálgicos.
Las críticas que reprochan, en su mayoría, el tono sensacionalista de estos espacios, como también la falta de pluralismo o de igualdad en las críticas, han causado que la sumatoria de los cuatro espacios sea la menor desde 2022.
Son los últimos años en que podemos poner un toque de diferenciación, pero más que nada es una manera de reaccionar ante la mayor viralización de fenómenos informativos a través de las redes sociales. Lo que vemos es más que nada es una demostración de ensimismamiento de los medios tradicionales en torno a su misión social, sobre todo en un momento de grandes pérdidas económicas.
A la nula cobertura en medios tradicionales se sumó el silencio de los matinales, quienes no aplicaron con el padre del timonel de la UDI la misma vara que emplearon con Democracia Viva y Daniel Jadue.
Después de las dos polémicas que protagonizó el ocupante de escaños republicano durante esta semana, los espacios mañaneros que habían tratado con dureza a parlamentarios progresistas decidieron no medirlo con la misma vara, buscando temas en la delincuencia y hasta en lo imposible de la realeza y del jetset norteamericano.
A un año de su puesta al aire, lidera solo con escasos 5,3 puntos durante todo ese periodo. Sin embargo, también se suman cuestionamientos ligados a la falta de diversidad y pluralismo de visiones, sumado a la rabia con la que han enfrentado las críticas de los televidentes.
El eventual regreso a la farándula demuestra que la televisión chilena tiró la toalla frente a la baja de la torta publicitaria y la preponderancia de espacios digitales que lo hacen incluso mejor que los canales tradicionales.
Debemos empezar a pensar seriamente en una reestructuración importante de la televisión abierta como concepto, y entender que esta ya no será el principal instrumento de entretención masiva. En el intertanto, vivirá un proceso donde algunos participantes lisa y llanamente desaparecerán, o mantendrán un papel que bordea lo intrascendente e incluso lo ridículo.
A propósito del trato machista que ejerció el panelista farandulero contra la conductora y actual voz de Radio Pauta, recordamos cuando en su tiempo de jurado de “Rojo” dijo que la actual gran voz de Chile en Latinoamérica no iba a llegar lejos en el ambiente.