Revisando: Domingo en Serio

Después de las dos polémicas que protagonizó el ocupante de escaños republicano durante esta semana, los espacios mañaneros que habían tratado con dureza a parlamentarios progresistas decidieron no medirlo con la misma vara, buscando temas en la delincuencia y hasta en lo imposible de la realeza y del jetset norteamericano.

El eventual regreso a la farándula demuestra que la televisión chilena tiró la toalla frente a la baja de la torta publicitaria y la preponderancia de espacios digitales que lo hacen incluso mejor que los canales tradicionales.

Debemos empezar a pensar seriamente en una reestructuración importante de la televisión abierta como concepto, y entender que esta ya no será el principal instrumento de entretención masiva. En el intertanto, vivirá un proceso donde algunos participantes lisa y llanamente desaparecerán, o mantendrán un papel que bordea lo intrascendente e incluso lo ridículo.

En definitiva, no tenemos la madurez suficiente para tener una actitud más frontal en el momento de emitir opiniones controvertidas, sentimos que dañamos y separamos al resto. Las huellas de nuestra historia llevan a eso, pero claramente deberíamos mirar al futuro y buscar formas que el debate público sea franco y directo, pero que no genere una destrucción a la tan necesaria amistad pública.

Si hablamos de la televisión, el resumen no es halagüeño. Si bien ya salimos de lo más profundo de la crisis económica que aquejó la industria desde 2014, hoy la situación de crisis también ha afectado seriamente a los contenidos vertidos por la televisión local.