Revisando: Domingo en Serio

Queda claro que la televisión se ha enquistado en su exitoso pasado y la delegado el futuro a los generadores de contenidos virtuales, y que los pocos intentos de querer revertir la situación no les ha funcionado.

Muchos defensores de la farándula han aprobado este nuevo aire diciendo que es un oasis entre tanta violencia y operaciones políticas que ejercen noticieros y matinales, sin embargo las conductas de algunos “próceres del farandulismo” no tienen nada que envidiarle a los delincuentes y narcotraficantes que llenan las pautas de los matinales.

A cinco años del Estallido, al menos en lo que en medios respecta señalar, estamos en un ambiente de suma cero que además se suma a la larga crisis económica y de financiamiento bajo la cual se encuentran, sobre todo ante la incapacidad de levantar una agenda robusta que vuelva a cautivar al público perdido.

Lo que me pasa con las novelas turcas es que tanto el público, como también para los canales, este contenido finalmente es un acompañamiento. No se ha generado un valor agregado en torno a la promoción de la rica cultura turca, ni el público televidente se ha motivado a realizar esa interesante conexión cultural.