El 21 de abril de 1981, la televisión chilena vivió un punto de inflexión. Canal 13 estrenó “La madrastra”, una obra dirigida por Óscar Rodríguez y escrita por Arturo Moya Grau. Esta producción alcanzó cifras de audiencia históricas para la época. Además, estableció las bases para la realización sistemática de telenovelas en el país.
La trama seguía a Marcia Espínola, interpretada por la actriz Yael Unger. Ella era una mujer encarcelada injustamente en Estados Unidos durante 20 años. Tras su liberación, regresaba a Chile para recuperar a sus hijos y descubrir al verdadero asesino de Patricia.
Reflexiones de Yael Unger a 45 años del estreno
A cuatro décadas de aquel debut, Unger analiza el impacto de una obra que paralizó al país. A pesar del éxito rotundo, la actriz reconoce que enfrentó el proceso con inseguridad. “Nunca consideré que lo estaba haciendo bien porque era muy insegura”, admite la intérprete.
“¿Cuándo me convencí? Después de haber hecho todo este proceso de mi sanación, a principios de los 2000, me empecé a convencer de ciertas cosas. Y hace poco vi ‘La madrastra’ en YouTube y dije: ‘Chuta, pero qué buena actuación’”, agregó.
Unger comenzó a valorar su trabajo años después, tras un proceso personal de sanación. Recientemente revisitó la obra en plataformas digitales y elogió la calidad del equipo. El reparto incluyó a figuras como Walter Kliche, Jaime Vadell y Claudia Di Girólamo.
Al respecto, señaló que “nunca pensé que iba a ser así. Nunca. Pero lo lindo es que lo agradezco tanto porque yo estoy prácticamente en el subconsciente colectivo de todo Chile”.
Para la actriz, el éxito radicó en la solidez de los libretos de Moya Grau. Según su visión, estas historias siempre entregaban valores humanos profundos. Esta estructura permitió que la ficción nacional evolucionara hacia títulos emblemáticos como “Los títeres” o “Pacto de sangre”.
El salto de la pantalla chica a las plataformas digitales
En la actualidad, la industria enfrenta el desafío de la digitalización. Esto ha dado pie a nuevos formatos como las mininovelas verticales. Estas producciones están diseñadas para redes sociales y dispositivos móviles con episodios de corta duración.
Aunque Yael Unger está alejada de la actuación, observa con sorpresa esta transición tecnológica. “¡Quién iba a pensar que ahora se harían teleseries para internet!”, comenta.
“A mí me gusta esto siempre y cuando se hagan buenas producciones y con buenos guiones. ‘La madrastra’ tenía también algo muy bonito que era que los libretos de Arturo Moya Grau siempre entregaban valores, valores humanos. Y eso es lo que me gusta que transmita una ficción”, señaló.
Para ella, la vigencia del género radica en su capacidad de entretener. La ficción permite que el público se identifique con personajes que representan sus propias realidades.
