La escena musical urbana y pop recibe uno de los proyectos más ambiciosos de la temporada. María Becerra, conocida mundialmente como “La Nena de Argentina”, aterrizó en Chile para presentar “Quimera”, su tercer álbum de estudio. En una entrevista exclusiva con Martina Orrego, la cantante desveló el trasfondo emocional y las duras vivencias que dieron forma a este disco, que no solo marca un cambio de sonido, sino una reconstrucción de su propia identidad.
El origen de una nueva etapa creativa
El proceso de creación de “Quimera” estuvo lejos de ser convencional. Becerra confesó que, antes de este lanzamiento, ya tenía un álbum completo listo para salir. Sin embargo, un grave problema de salud ocurrido en 2025 —un embarazo ectópico que puso en riesgo su vida— cambió su perspectiva de forma radical. Tras semanas de hospitalización y una lenta recuperación, la artista sintió que el material previo ya no la representaba.
“Descarté todo ese álbum porque ya no quería decir esas cosas”, explicó la cantante durante la entrevista. Este periodo de introspección dio paso a meses de composición oscura y depresiva, un ejercicio de catarsis donde enfrentó sus miedos más profundos. De ese dolor nació la necesidad de crear un concepto basado en facetas, permitiéndole explorar diferentes géneros y emociones sin restricciones.
La estructura de un álbum conceptual
“Quimera” se divide en capítulos protagonizados por diferentes alter egos: Shanina, Jojo, Maite y Gladys. Cada una de estas identidades representa una parte del espectro emocional de María, desde la vulnerabilidad y la herida hasta el empoderamiento y la raíz del barrio. El disco transita por géneros tan variados como la salsa, el dembow, el R&B y el pop experimental, demostrando una madurez vocal y creativa sin precedentes.
La artista destacó que este trabajo es un viaje de sanación. A través de 17 canciones, los oyentes pueden escuchar colaboraciones de alto perfil con figuras como Tini, Paulo Londra, Jay Wheeler y El Alfa. No obstante, el corazón del disco reside en los temas donde María canta sin máscaras, abordando temas como la soledad y la resiliencia.
Vínculos con Chile y futuro en los escenarios
Durante la charla, María también compartió detalles sobre su estrecha relación con el público chileno y sus raíces familiares. Reveló que posee ascendencia mapuche por parte de su bisabuela, lo que explica la conexión especial que siente cada vez que cruza la cordillera. “Me gusta mucho este país, se me pegan rápido los modismos”, comentó entre risas al mencionar palabras como “chiquillos” o “ya pues”.
Con la mira puesta en sus próximos desafíos, que incluyen presentaciones históricas en el Estadio River Plate, la intérprete aseguró que este paso por Chile es fundamental para consolidar el mensaje de “Quimera”. La entrevista concluyó con una reflexión sobre el crecimiento y la importancia de tener un círculo cercano que mantenga los pies en la tierra, algo vital para navegar el éxito masivo sin perder la esencia.
