La periodista contó en LUN cómo vivió su inesperada salida del hoy cuestionado programa, reflexionó sobre los cambios en la farándula televisiva y adelantó sus próximos desafíos en el periodismo deportivo.
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El programa farandulero de TV+ enfrenta un complejo escenario: pierde auspiciadores, prescinde de Camilísima y Carla Ballero, pero mantiene a Daniela Aránguiz, señalada como la principal responsable de la crisis de imagen del espacio.
“La farándula quería defenderse, pero por su forma y no por el fondo terminaron concediéndole el punto” a la actriz, señala Roberto Caamaño en su editorial dominical.
El duro ataque de la exactriz ultraderechista terminó confirmando la tesis de la intérprete: la farándula sigue siendo un género que se nutre de la violencia verbal y del desprestigio ajeno, perpetuando un tipo de televisión que comercializa el conflicto como entretenimiento.
Los insultos contra la periodista en el franjeado de TV+ desatan críticas al tono violento de la farándula y reactivan un debate ético sobre la televisión chilena.
La periodista reveló un ambiente marcado por hostilidad, censura y favoritismo en el programa “Sígueme” de TV+, acusando que se protege a ciertos famosos mientras se destruye a otros. Sus dichos vuelven a poner en tela de juicio la cultura tóxica que impera en la farándula dura chilena.
La actriz Antonella Ríos anunció que llevará a la farandulera a la justicia por dichos sobre su familia.
La farandulera atacó a la actriz incluso sacando sus partes íntimas en horario de protección al menor. Las redes sociales cuestionan su presencia y reclaman por los insultos.
Desde que asumió la conducción de “Sígueme” y desde el arribo de Daniela Aránguiz al franjeado de TV+, la conductora ha recibido fuertes cuestionamientos de los televidentes ante los ataques que cada semana ejerce la farandulera. Acusan pasividad y falta de imparcialidad en su rol a cargo del franjeado.
El panelista farandulero aseguró que gracias al cuestionado genero televisivo, se comenzaron a hablar de violencia de género y violencia económica en las casas de los chilenos. Pero la manera en que lo retrataron sobrepasó los límites en su minuto.