La trama será inspirada en el Chile post estallido social y su nombre preliminar es “Cautivos”. Se trata de una familia que se enfenta a un hecho delictual que cambiará para siempre sus vidas.
Revisando: Mega
Esta merma en sintonía viene en un momento en que los matinales pareciera que están escuchando las críticas y se están enfocando en contenidos más periodísticos, en consonancia con lo que vive el país desde el 18 de octubre del año recién pasado.
El estallido social cambió los planes de la mayoría de los canales nacionales. Y es asi como, al igual que en los 80s y los 90s, los canales más importantes de la TV chilena apostarán por repeticiones de sus ficciones durante esta temporada estival.
La actual conductora de “Mucho Gusto” rechazó la oferta de renovación de su contrato con la señal del Grupo Bethia, aduciendo “motivos personales” para tomar la decisión.
Estamos a nada de que se termine el 2019 y con él la década de los 2010s, en el transcurso de estos 10 años han transcurrido cosas que han definido el presente, y a la vez, el futuro de la televisión chilena y de su industria, para bien y para mal.
Rápidamente los panelistas del matinal en el estudio lo llaman de “Grinch” por su actitud violenta ante las cámaras del canal del Grupo Bethia. No se sabe todavía las causas de dicha agresión.
La ex directora de CIPER Chile, sitio de noticias reconocido por sus golpes periodísticos de alto impacto, ha participado de forma más que recurrente desde el estallido social donde ha destacado por sus reflexiones y precisiones acerca de las condiciones en que está el país y los motivos por los cuales se protesta.
Anoche luego de la recta final de “Juegos de Poder”, Mega hizo debutar a su nueva apuesta nocturna titulada “100 días para enamorarse”, libreto original argentino protagonizado por María Elena Swett y Diego Muñoz.
Otro desacierto del matinal líder, y no es primera vez que ocurre dentro del mismo programa ya que le hicieron lo mismo al astrofísico Nestor Espinoza y a un grupo de atletas paralímpicos.
Tanto el caso de Dominique Lattimore acá, como el de Carlota Prado allá, nos hacen pensar a todos los que tenemos la misión de comentar el acontecer tevito -y que nos documentamos además con lo que sucede en otras realidades- de si en realidad “todo vale por rating”