Revisando: Mega

Al final y al cabo, La Ley de Baltazar ha pasado a ser una válvula de escape de los problemas que hemos vivido los chilenos en el último tiempo. Es ver una historia agradable, con sus toques necesarios de drama, pero al final engancha por sus poderosos parajes y una argumentación sólida. Lástima que cada vez los capítulos sean cada vez más cortos y que inmediatamente vengan las noticias porque el ánimo desaparece en cosa de minutos…es tan difícil a veces volver a la dura realidad.

Las claves del éxito para Daniela Demicheli, productora ejecutiva de la ficción, tienen que ver, entre otros, “con los hermosos paisajes que en general el público agradece verlos en una teleserie. También que las historias que muestra son cercanas, reales y contingentes, como también la actuación que resultó muy natural”.

Son días difíciles, oscuros, y que lo sufren nuestros compatriotas debido al aumento de la brutalidad criminal reflejado en los crímenes en contra de los funcionarios de carabineros. Pero la oscuridad no sólo proviene de los delincuentes. Vemos con sincera preocupación el surgimiento de una verdadera caza de brujas hacia cualquiera persona que ose criticar las medidas tomadas para enfrentar la delincuencia y se priorize la mal ponderada opinión de personas que solo reflejan la voz del más fuerte.

Sin dudas que uno revisa todo lo sucedido, ve el abrupto y lo primero que piensa es que el momento no era adecuado, que el medio tampoco era el mejor y al horario, bastante imprudente. Pero de ahí, que un canal de Televisión donde prácticamente prima el “Periodismo de Trinchera” o el “Periodismo militante” hacia cierto sector político y económico, decida despedir a la profesional ya es demasiado inoportuno, y refleja un síntoma terrible de lo que se vive dentro de Prensa y del Canal en cuestión.