Revisando: Opinión

El problema no es que los grandes diarios y los matinales ignoren por completo casos como la formalización del alcalde UDI de Buin o la sospechosa muerte del funcionario municipal de Las Condes. El problema es otro: La falta de pluralismo que tiene al ecosistema multimedial chileno en fase terminal.

Pasada el duelo y la pompa oficial, los acontecimientos de esta semana se centraron nuevamente en la urgencia generados por los incendios en el Gran Valparaíso, pero esta vez los hechos no estuvieron radicados en la voracidad del fuego sino en la acción específica de una personaje que construyó su imagen exclusivamente a través de las plataformas digitales, nos referimos a Naya Fácil.

Yamila Reyna se equivocó y TVN así lo entendió y le aplicó una amonestación por escrito. Una medida disciplinatoria de parte del canal estatal que escasea en otras estaciones.

Sin dudas que han sido estas poderosas noticias las que reflejan como la televisión ha sido superada por otras fuentes informativas en el momento de informar y llegar primero a cubrir intimación trascendental, así como de generar conciencia en ciertas iniciativas sociales.

Que una figura como Naya Fácil, con la vida polémica que se le conoce, haya hecho más por ayudar a los damnificados que alguien que representa a quienes la tildan de “chabacana” como Chiara Barchiesi dice mucho, y a la vez todo.

Los matinales privilegian la opinión por sobre la información, por lo que muchas veces el rol protagonico lo cumplen los conductores que a través de sus intervenciones manejan la agenda pública a través de sus percepciones. Más que la misma imagen o el detalle de los hechos lo que termina primando es la actitud de los conductores al momento de opinar.

Mientras Daniela Aránguiz sigue ganando dinero a manos llenas en el reality “Tierra Brava”, a Maite Orsini la expulsan de Bomberos. ¿Alguien sigue dudando del poder de la farándula chilena para bajar a unos y posicionar a otros?

Sorprende de muchos que son fieles defensores de la libertad de expresión en ciertos ámbitos pasan a tener actitudes casi autoritarias en otras de la misma índole, reflejando más bien una inclinación oportunista a ciertos temas. También es un reflejo de que las ideas liberales van en retirada en desmedro de un mayor control en diferentes ámbitos de la vida pública, que en algunos ámbitos puede, y debe ser necesaria, pero que en la libertad de expresión debe estar protegida de intereses restrictivos, por muy loables que sean.

La preocupación por la presencia de Peso Pluma y el contenido de sus letras en el próximo Festival de Viña tendría coherencia de no ser porque es la misma televisión la que promueve la cultura narco televisando “funerales de alto riesgo” y acogiendo a cuestionables rostros como Helhue Sukni.

Con una nueva etapa y con un nuevo lema, reafirmamos nuestro compromiso que nos ha llevado a estar y creer: Darle a nuestros lectores una mirada crítica, pero a la vez sensata, del acontecer televisivo nacional.