Revisando: Opinión

Esta es la televisión de la crisis, que no destierra sus fantasmas y lo que es peor: Quiere volver a abrazarlos. No tienen idea que ese “Gasparin” tiene sus armas bien afiladas y puede dejar otra hemorragia financiera, peor que la de 2014.

El hablar de esas pequeñas cosas inexplicables de la vida, aquellas cuyo destino es solo la fatalidad y la muerte, pero que por la fuerza de la voluntad (y también aquello que no tiene una justificación terrenal) termina con un final feliz a lo mejor no va a cambiar nuestras vidas y la coyuntura en general, pero mantener en alto el optimismo y la fuerza de voluntad en algo pueden servir como una base para poder salir adelante.

Hoy echamos la culpa de una manera muy central a los medios hegemonicos en crear un ambiente negativo y sin grandes perspectivas de futuro, pero es necesario entender que hoy los canales tradicionales de información ya no crean las agendas informativas, sino estos medios simplemente son cámaras de eco de lo que transmiten las redes sociales, y dentro de ello se encuentra aquellos sentimientos de irritación que cada vez se hace más presente en los discursos públicos.

El presente, al proyectarse en un escenario de incertidumbres cada vez más abiertas, no ofrece respuestas claras y más que nada genera preguntas todavía más complejas, por eso quedamos con la sensación de que el pasado era mejor, sin conocer las complejidades y dificultades que vivían las personas en el ayer. No podemos dejar de advertir que la memoria, aunque directa y emocional, es selectiva y muchas veces tampoco es la herramienta más precisa.

Como siempre, a última hora y de una manera incompleta, la televisión debía cumplir un deber que no priorizó a tiempo, todo lo demás ha terminado siendo una pérdida. La más clara demostración de la crisis que tiene esta industria desde hace una década y no encuentra una salida inteligente al dilema que sufre.

Hace poco, el para nada alarmista periódico español El País tituló con la nada esperanzadora advertencia del advenimiento de un gran conflicto bélico a nivel europeo. En Chile muy pocos medios tomaron mucha atención a esta noticia. Es más, los medios en las últimas semanas se han concentrado en poner más atención al devenir de la familia real británica más que cubrir hechos de real importancia para la vida cotidiana de nuestros ciudadanos.

La actitud que ha tenido Paul Vásquez contra Luis Slimming lo ha convertido frente a las redes en un “boomer” que lo tiene trabajando para la farándula que se la tiene jurada al comediante.