Revisando: Opinión

Como única conclusión al respecto es que, en un acto de lealtad y transparencia, ustedes deben saber que ese tema no se ha tocado ni se tocará más allá de cuestionar al rol de los medios faranduleros. Hoy solo son lives e indirectas en Instagram y diversos programas. Mañana pueden llegar a las manos. ¿Y si -ni Dios lo quiera- llegasen incluso a ocupar armas más brutales? Pueden ser perfectamente capaces, pero ni aun así ellos reconocerán que obran mal y con dolo.

Creo que es el momento de discutir cómo la televisión local puede enfrentar este cúmulo de malas noticias con una producción lo suficientemente contundente como efectiva para generar, al menos, un motivo de discusión pública un poco menos tensa, y que mejor que cierta frivolidad pueda entrar a nuestras vidas, siempre con la moderación que hemos aconsejado a través de este portal.

El problema no es tanto que existan este tipo de programas, sino una excesiva dependencia de una clase de invitados, que van rotando permanentemente en estos franjeados. Eso también genera una pérdida de originalidad por parte de los televidentes que ya saben cómo reaccionan estos rostros al momentos de ser interrogados de ciertos episodios que ya mencionaron en otras oportunidades, incluso me atrevo a decir que repiten las mismas experiencias ya dichas con anterioridad.

¿Es necesario pedir coherencia a los televidentes? Desde el más profundo sentido, creo que sí. La televisión mide conceptos muy primarios, pero que terminan identificando a una generalidad de la población, engloba contenidos que son discutibles con el signo de aprobación de que son altamente populares.

“Estamos más lejos para que usted esté más cerca” la frase de Claudio Palma es la mejor forma de poder resumir la vocación histórica y permanente de los medios televisivos chilenos de poder estar presentes en aquellas instancias en que el mundo se congrega para experimentar un cúmulo de experiencias compartidas. A pesar de todo lo que temíamos en un principio, la televisión chilena nuevamente ha cumplido su compromiso de estar en el mundial de Qatar, con mucha austeridad, con muchas ausencias, pero aún la pantalla chica se las arregla para decir presente.

Hoy las cosas son diferentes, hace apenas un mes que se conocieron los canales que transmitirán el mundial, recién esta semana han hecho un mayor énfasis a la promoción del evento, destacándose Canal 13, que apelando a su vasta historia transmitiendo mundiales trata de convencer al público de sintonizar sus coberturas. Pero aún así no acompaña el ambiente público, no se transmiten los clásicos comerciales mundialistas de diversas marcas (por lo menos en Chile), ni las clásicas noticias de las ofertas de televisores, todos hitos que encendían el ambiente las semanas previas a la copa del mundo.

¿Alguien les avisa a los productores y creativos de “Sígueme y te sigo” y “Zona de estrellas” que esto no es 2011 y que están adoptando prácticas que pueden significar un retroceso?