Revisando: Opinión

Desde esta tribuna, y sobre todo desde este sitio, se busca constantemente que en este país exista efectivamente una mejor distribución en torno a la concentración de los medios, pero esta se debe hacer de una manera clara y sin usar subterfugios que generen sospechas, aunque éstas provengan de grupos interesados y que cuyo compromiso con la libertad de expresión no siempre resulta ser la misma en diversos contextos históricos y sobre todo, en diversos regímenes ideológicos. 

Si resulta reconfortante para el proyecto de Chilevisión el motivar a nuevos públicos e integrar de manera exitosa a las plataformas móviles, es algo que no puede dejar de olvidar en modelos venideros, pero si hay algo que paradojicamente ha quedado claro es que este ha sido un éxito de nicho, encuadrado en un público milennial y centenial, pero que es insuficiente para ser un éxito comercial.

La aparición de Daniela Aránguiz en “Podemos Hablar” vino en mala hora. No solo por venir de denigrar a una de sus enemigas por nada, sino que también porque sencillamente estamos en otra.

Tal vez Gran Hermano Chile no genere el mismo impacto que su par argentino, pero al menos está estableciendo elementos reales de lo que debe ser la televisión debe asumir en los próximos años: trascender más allá de la plataforma convencional e ir hacia los nuevos públicos en los espacios donde éstos confluyen.

Hoy solo ver un minuto de Meganoticias es ganarse una depresión segura, muchos cuestionan la falta de noticias positivas dentro de la pauta de su informativo central. Apuestan al desánimo y a la “fatiga informativa”, a la cual redoblan la apuesta dándole al comentarista deportivo el noticiero diario del mediodía, aun con criticas desfavorables.

Aquí quepan las responsabilidades no solo de guionistas, productores y ejecutivos, sino del público en general que ve a la televisión como un mero elemento de entretención y no como un instrumento que refleje nuestros problemas como sociedad de una manera directa y sin alegorías. 

En Chile hemos llegado al paroxismo de que transmisiones que usualmente no tienen estos generadores permanentes se utilizan, como son algunas transmisiones deportivas e incluso en los premios Pulsar de la semana pasada se usaron de manera abusiva. Y el tema no es sólo la ya descrita contaminación en la imágen, sino que también en el poco aporte que genera la información que estos caracteres entregan.

Sigo creyendo en la televisión porque aún sigo creyendo en la gente, sigo creyendo en este proyecto de país llamado Chile, sigo creyendo que todavía se pueden hacer cosas positivas para el provecho de todos.

En un nuevo aniversario de nuestro portal, nos tomamos un tiempo en nuestra labor para dar nuestro parecer de una nueva vuelta al sol de nuestro sitio y reafirmar el compromiso que adoptamos en 2018: El sentido crítico que incluso es valorado por ejecutivos y rostros televisivos.