En Chile hemos llegado al paroxismo de que transmisiones que usualmente no tienen estos generadores permanentes se utilizan, como son algunas transmisiones deportivas e incluso en los premios Pulsar de la semana pasada se usaron de manera abusiva. Y el tema no es sólo la ya descrita contaminación en la imágen, sino que también en el poco aporte que genera la información que estos caracteres entregan.
Revisando: Opinión
Sigo creyendo en la televisión porque aún sigo creyendo en la gente, sigo creyendo en este proyecto de país llamado Chile, sigo creyendo que todavía se pueden hacer cosas positivas para el provecho de todos.
En un nuevo aniversario de nuestro portal, nos tomamos un tiempo en nuestra labor para dar nuestro parecer de una nueva vuelta al sol de nuestro sitio y reafirmar el compromiso que adoptamos en 2018: El sentido crítico que incluso es valorado por ejecutivos y rostros televisivos.
Si bien nunca la publicidad chilena ha destacado en mostrar a los chilenos tal como son, al menos en tiempos pasados esta industria hacía un buen ejercicio de imaginación en torno al anhelo de los consumidores, en muchos de ellos se ejercía un trabajo no menor de crear relatos emocionantes y apelativos al público. Hoy la industria publicitaria solo muestra características de los productos y servicios, envueltos en un contexto distante al de la mayoría de la población.
Todos ellos tenían una virtud que desde esta humilde tribuna defendemos a capa y espada: Eran inteligentes, virtuosos y apasionados en todos sus conocimientos. Eso es lo que le falta al medio hoy en la actualidad. Valorar y compensar a la gente que piensa.
Por supuesto, el desafío para los actores tradicionales de la industria es gigante porque supone un cambio de paradigma. Ahora son los medios los que tenemos que salir a buscar a estas múltiples audiencias.
Justamente en los años en que Bañados fue injustamente despedido de Televisión Nacional el modelo televisivo que él reflejaba, incluida su parsimonia fue desapareciendo. Todo terminó siendo entregado a manos del espectáculo, pero no solo del espectáculo sano, el de la escuela de Kreutzberger, sino de un espectáculo que rayaba en lo soez y en lo impúdico.
A la hora de criticar es bueno estar informados y hacerlo con conocimiento de causa. Laura Landaeta debería tomarlo en consideración a la hora de brindar estos reportajes, muy necesarios por cierto, pero que vienen endulzados con muchas inexactitudes, como es el caso de calificar el presente de la intérprete de “Falsas esperanzas”.
¿Por que la UDI, el PPD o Revolución Democrática no pueden tener la misma posibilidad de tener presencia como Ripley, Coca Cola o Samsung? ¿Es necesario que los partidos y movimientos políticos aparezcan en medios masivos solo en temporada de elecciones?
Si, es positivo revisar nuestro ayer, ayuda mucho para aprender lo que podemos aprender para nuestros desafíos a futuro, pero no nos perdamos, entramparse en el pasado solo nos hace más incapaces para justamente enfrentar el cada vez más desafiante futuro.