Mon Laferte vivió un emotivo reencuentro con sus excompañeras de Rojo, María Jimena Pereyra y Carolina Soto, en una extensa conversación para el espacio de YouTube Y nos fuimos a capilla. Tras 12 años sin reunirse en este formato, la artista hizo un honesto balance sobre su trayectoria artística y repasó sin filtros los pasajes más duros de su debut profesional en la televisión chilena.
La cantante reveló detalles inéditos sobre su primer álbum de estudio, La chica de Rojo, admitiendo el rechazo que sentía por aquel material discográfico. Según explicó, su anhelo inicial era presentar temas de su propia autoría, pero las imposiciones de la producción terminaron limitando su propuesta original a un compilado de versiones comerciales.
Las presiones y el abuso de poder en su etapa televisiva
Durante el diálogo, la cantante profundizó en las situaciones de abuso y acoso que enfrentó por parte del exproductor musical Jaime Román. Recordó la vulnerabilidad con la que lidiaban las participantes del espacio televisivo frente a figuras de autoridad de la industria.
“A mí me dijeron que iba a grabar un disco y yo tenía mis canciones. Llegué con mis temas y fue como: ‘No, mijita, yo ya tengo el repertorio listo’. Lo odiaba porque no te daban la opción de nada y era muy violento cómo se manejaba todo”, señaló la compositora.
Asimismo, la autora relató un episodio traumático ocurrido tras escuchar la maqueta terminada de su placa. Afirmó que el productor la invitó a subir a su camioneta para trasladarla al canal de televisión, lugar donde se sobrepasó con ella en contra de su voluntad:
“Me subí a la camioneta, echó el asiento para atrás y me dio un beso. Fue demasiado chocante para mí. En ese momento no le conté a nadie ni a mi familia por vergüenza, miedo y porque sentía que nadie me iba a creer”, relató visiblemente conmovida.
La renuncia a la televisión y el nuevo camino en México
Esta serie de vivencias impulsó su posterior salida del espacio juvenil. La cantautora explicó que acudió desesperada a las autoridades y rostros de la estación televisiva buscando auxilio para rescindir su vínculo contractual, pero la respuesta de apoyo institucional nunca llegó.
Frente al desgaste psicológico, la falta de autonomía artística y los prejuicios existentes en el circuito de la época, optó por radicarse en Norteamérica:
“Pensaba que si me quedaba en Chile no iba a poder hacer mis canciones. Vendí todo lo que tenía, sillones, el auto, y me fui con una mano adelante y otra atrás a tocar a bares en Veracruz. Fue una escuela maravillosa”, concluyó sobre el origen de su éxito internacional.
