Durante la última década, el consumo de noticias en la televisión abierta chilena superó sistemáticamente a la oferta disponible en pantalla. Sin embargo, el año 2025 marcó un punto de inflexión metodológico y editorial: por primera vez, ambos indicadores se alinearon en torno al 30%. Los informativos se han consolidado como el género central de la parrilla, concentrando el 29% de las horas emitidas, un aumento significativo frente al 22% registrado apenas en 2020.
Esta “eficiencia” programática tiene un costo: la reducción de la diversidad de contenidos. En los cuatro canales principales (Mega, CHV, Canal 13 y TVN), la programación de lunes a viernes es una muralla de actualidad, destinando más del 50% de sus bloques entre las 06:00 y las 01:00 a informativos y matinales.
La “fuga de jóvenes” y el refugio en la tercera edad
Las estadísticas de audiencia confirman un fenómeno de envejecimiento acelerado del medio. El 65% de quienes ven televisión abierta en Chile tienen más de 50 años, lo que representa un aumento de cinco puntos porcentuales respecto al año anterior. De hecho, los mayores de 70 años son el público más fiel, con un tiempo de consumo efectivo que alcanza las 05:48 horas diarias.
En la vereda opuesta, el distanciamiento de las nuevas generaciones es crítico. Los menores de 24 años representan apenas el 7,3% de la audiencia total y su tiempo de visionado ha caído de forma sostenida desde 2016. Mientras el segmento senior aumentó su consumo en 2025, rompiendo una tendencia a la baja, los menores de 34 años registran sus niveles históricos más pobres.
Ficción nacional y el estancamiento de la diversidad
A pesar de la pérdida de terreno frente a las plataformas de streaming, la televisión local ha encontrado un refugio en la producción propia. En 2025, el origen nacional de los contenidos alcanzó un récord del 93%. Particularmente, la ficción nacional vive su mejor momento de la década, representando el 52% de los contenidos de este género.
Sin embargo, esta cifra no oculta la falta de apuestas transversales. La programación infantil sigue siendo marginal, representando solo el 0,3% en los canales de mayor audiencia, concentrándose casi exclusivamente en la señal estatal NTV. La TV abierta parece haberse resignado a ser un medio de nicho para adultos, donde la crónica de actualidad y las repeticiones de fórmulas conocidas sostienen un encendido que, aunque estable en 14,8%, mira de reojo cómo su base de usuarios se reduce biológicamente.
