La utilización de las dependencias de Palacio para fines particulares ha encendido un nuevo debate político tras el almuerzo organizado por José Antonio Kast con sus excompañeros de curso de la Universidad Católica. La cita, que incluyó un menú formal y fotografías en los salones de la sede de Gobierno, fue el foco de un duro análisis por parte del periodista Karim Butte en el matinal “Mucho Gusto”, quien puso sobre la mesa lo que considera una contradicción en el discurso oficialista.
El antecedente de Tool y la crítica de “desconexión”
Butte recordó un episodio que generó gran controversia durante los primeros años de la actual administración: un asado en el que participó el presidente Gabriel Boric junto a los integrantes de la banda estadounidense Tool. El comunicador enfatizó que aquel encuentro “ni siquiera fue en La Moneda”, sino en la residencia privada de uno de los productores que trajo a la agrupación al país.
A pesar de ser una actividad fuera del recinto gubernamental y en un ámbito estrictamente personal, el periodista subrayó que en ese momento “hubo todo tipo de columnas de críticas” por parte de figuras que hoy ocupan carteras ministeriales. Según Butte, se acusó al mandatario de “desconexión” debido a que la cita coincidió con la emergencia de incendios forestales en el sur de Chile.
Kast en La Moneda: ¿Falta de coherencia política?
El contraste planteado en el reporte se centra en la permisividad o el silencio frente a la actividad de Kast. El líder del Partido Republicano utilizó los salones oficiales para recibir a sus antiguos compañeros de facultad, incluyendo la exhibición del menú servido en las mesas del Palacio. Para el editor, esta situación deja en evidencia una “vuelta de chaqueta” en la severidad con la que se juzgan estas acciones dependiendo del sector político.
“Ellos critican a los adversarios por hacer algo y luego ellos hacen lo mismo”, señaló Butte, aludiendo a la reacción de los actuales secretarios de Estado que, en su rol de oposición o activistas, fueron implacables con el asado de Boric, pero que hoy enfrentan cuestionamientos por el uso de recursos y espacios públicos para eventos sociales de figuras de oposición en el corazón del poder ejecutivo. El debate queda abierto sobre si los protocolos de La Moneda deben ser más estrictos para evitar que el símbolo del Estado se convierta en un salón de eventos privados.
