La controversia estalló tras la viralización de imágenes que muestran a José Antonio Kast liderando un almuerzo junto a sus excompañeros de universidad en los salones de La Palacio de La Moneda. El evento, que incluyó un menú detallado con entradas de tártaro de tomate y platos de fondo como plateada al jugo, despertó la inmediata reacción del periodista José Antonio Neme, quien no escatimó en críticas hacia el uso de los recursos y espacios públicos para fines particulares.
“¿A quién se le puede ocurrir?”: La indignación de Neme
Durante la emisión del matinal, Neme expresó su total desconcierto ante la decisión de realizar este encuentro en la casa presidencial. “O sea, ¿a quién se le puede ocurrir invitar a sus compañeros de universidad a La Moneda?”, cuestionó el comunicador, trazando un paralelo con su propio entorno laboral: “Es como si yo invitara a toda mi generación aquí a Mega, al casino, y me tomara el espacio… ¿Qué me diría el dueño de este canal?”.
Para el periodista, el hecho no solo es una cuestión de protocolo, sino de una profunda desconexión con el rol republicano que debe cumplir el palacio de gobierno. Según su visión, este tipo de instancias deben reservarse para la esfera privada y no para lucirse en una infraestructura que pertenece a todos los chilenos.
El “menú” de la discordia y la defensa de la derecha
El material audiovisual compartido muestra detalles del almuerzo, incluyendo un brindis liderado por Kast y fotografías grupales en los pasillos de palacio. Neme también hizo alusión a las justificaciones que algunos parlamentarios de derecha intentaron esbozar durante la mañana, rechazándolas de plano.
“Me parece impresentable”, sentenció Neme, cuestionando además el rol de la primera dama en el contexto de la organización de este tipo de eventos dentro del casino de la sede de gobierno. El comunicador fue enfático al señalar que, si la intención era compartir con sus amistades de la época universitaria, existían alternativas fuera del aparato estatal.
Crítica al centralismo del poder y la ética pública
La crítica de Neme cerró con una reflexión sobre la ubicación del evento, sugiriendo que tales reuniones sociales no tienen cabida en el centro del poder político. “¿Por qué entonces no se organizaron para servirle en su casa en Paine, por ejemplo?”, remató con ironía, dejando en claro que la molestia radica en el uso simbólico y material de La Moneda para una reunión que, a todas luces, carecía de carácter oficial o de Estado.
