La televisión chilena vive hoy una jornada de reflexión y luto. Ha partido a la eternidad Carlos Meléndez, el ingeniero visionario que, desde un Valparaíso en blanco y negro, hizo posible lo que en su momento parecía una quimera: dar vida a la primera señal televisiva del país.
Su fallecimiento no solo marca el fin de una vida dedicada a la academia y la innovación, sino que cierra un capítulo fundamental de la historia de las comunicaciones en Chile. Meléndez no solo fue un profesional brillante; fue el arquitecto del “canal primigenio”, el germen de lo que hoy conocemos como UCV Televisión.
Un hito nacido del ingenio y la vocación
Corría el 5 de octubre de 1957 cuando el país cambió para siempre. Sin modelos previos a seguir y con equipos modestos construidos artesanalmente, Meléndez —entonces director de la Escuela de Electrónica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV)— lideró la primera transmisión inalámbrica de televisión en territorio nacional.

Aquel experimento técnico unió la Casa Central de la universidad con las dependencias del diario La Unión. Fue una proeza de cables, válvulas y convicción:
- Innovación local: Bajo su dirección, la hoy Escuela de Ingeniería Eléctrica desarrolló sus propias cámaras y transmisores.
- Visión social: Meléndez estaba convencido de que la tecnología debía ser una ventana al conocimiento, la cultura y la cercanía entre los ciudadanos.
- El legado de UCV: Ese evento sentó las bases de la televisión chilena, consolidando un legado de servicio público que se mantiene hasta hoy.
El reconocimiento de una industria
A diferencia de los grandes estudios modernos y la alta definición de la actualidad, los inicios de Meléndez estuvieron marcados por la austeridad y la pasión.
Hace un par de años, al cumplirse los 65 años de UCV Televisión, el ingeniero recibió un homenaje en vida, un acto de justicia para quien encendió la primera chispa de una industria que hoy es el principal medio de consumo informativo y de entretenimiento en el país.
“Carlos Meléndez no solo creó un canal. Encendió una señal que nunca se apagó”.
Un legado que trasciende la pantalla
Hoy, la televisión chilena despide a uno de sus fundadores con la certeza de que cada transmisión que llega a los hogares nacionales lleva, de alguna forma, su sello.
Su partida nos invita a agradecer a aquellos pioneros que, sin buscar el protagonismo de las cámaras, trabajaron desde el anonimato de los laboratorios para que Chile tuviera su propia pantalla.
Valparaíso y el mundo de las comunicaciones despiden con honor a Carlos Meléndez: el soñador que acortó las distancias y nos enseñó a mirar el futuro a través de un cristal.
