La sexta y última noche del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026 marcó un antes y un después para la escena urbana nacional. Pablo Chill-E, tras desempeñarse como jurado durante el certamen, subió al escenario para ofrecer un espectáculo sólido y profundamente personal que conectó con un público transversal. Con una puesta en escena que combinó éxitos radiales, una banda en vivo y constantes referencias a la cultura popular, el artista de Puente Alto ratificó su estatus como el “padre del trap chileno”.
Un despliegue de colaboraciones de alto impacto
Desde el inicio con el tema “Vibras”, Pablo Acevedo —nombre real del cantante— dejó claro que su show sería una celebración colectiva del género. El escenario se convirtió en un desfile de figuras clave: el español Yung Beef apareció para interpretar “Singapur”, seguido por Julianno Sosa en “Dale Tu Kolin”.
La lista de invitados continuó con Harry Nach, Bryartz, L-Gante y Arte Elegante, este último sumándose para el éxito “Bendición”. Uno de los puntos más altos de la noche ocurrió cuando la Quinta Vergara estalló al unísono con “Hablamos Mañana”, su colaboración original con Bad Bunny, demostrando la vigencia de su catálogo en el escenario más importante de Latinoamérica.
El factor emotivo: Homenajes y memoria
Más allá de la energía del trap, el espectáculo estuvo marcado por el respeto a los artistas que ya no están. Un mural con los rostros de Milan, Galee Galee, Giuliano Yankees y Kevin Martes sirvió de telón de fondo durante toda la presentación. El momento de mayor recogimiento se produjo cuando Pablo solicitó un minuto de silencio en honor a Galee Galee, fallecido en 2023, antes de interpretar “Big Cut”.
“Que la memoria es lo más importante”, afirmó el artista, quien también integró a chinchineros y un organillero para rendir tributo al Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile durante la interpretación de su himno “My Blood”.
Discurso social y doble consagración
Tras una ovación cerrada, Pablo Chill-E recibió primero la Gaviota de Plata y posteriormente la de Oro, esta última entregada por su hermana Javiera en un abrazo de profunda emoción. En lugar de un cierre festivo convencional, el cantante optó por leer un discurso preparado que enfocó la atención en las residencias y hogares de menores.
“Esto es para todas las residencias y hogares de menores. Por esos niños que nadie se acuerda, estos premios son para ustedes”, declaró tras denunciar el cierre de centros debido a proyectos inmobiliarios. Con este gesto, el artista cerró un debut que no solo fue musical, sino un acto de visibilización social que dejó a la Shishigang en lo más alto de la historia del festival.
