El Festival Capital de Puerto Montt 2026, diseñado como una vitrina cultural para la Región de Los Lagos, terminó transformándose en un foco de críticas transversales. A pesar de una convocatoria que superó las 50 mil personas en la costanera, el éxito de asistencia fue opacado por fallas logísticas, falta de pagos y un comportamiento errático de figuras sobre el escenario que escaló a niveles institucionales.
Maltrato a los artistas locales: El caso Black Blesses
La primera señal de alerta llegó de la mano de Black Blesses. El exponente del género urbano utilizó su tiempo en escena para denunciar una nula retribución económica por parte de la organización municipal. Según el artista, tanto él como su equipo debieron costear bailarinas, DJ y sonidistas sin apoyo oficial.
“No quisieron pagarnos ni siquiera los pasajes”, disparó el cantante antes de que su presentación fuera interrumpida. El reclamo, que se volvió viral en redes sociales, instaló un debate sobre el trato diferenciado entre las estrellas nacionales y el talento regional. Black Blesses apuntó directamente a la Municipalidad por la falta de profesionalismo y la ausencia de contratos que garanticen condiciones básicas para los músicos de la zona.
El colapso de Arturo Ruiz-Tagle
La tensión alcanzó su punto máximo durante la rutina de humor de Arturo Ruiz-Tagle. El comediante, que enfrentó problemas técnicos de audio desde el inicio, no logró conectar con la audiencia, lo que derivó en una rechifla generalizada. Ante la hostilidad, Ruiz-Tagle abandonó el guion y respondió con gestos obscenos hacia el público, incluyendo señas hacia sus genitales y el uso del dedo medio.
La situación se tornó política cuando el humorista comenzó a increpar a los asistentes con epítetos ideológicos. “Aprovecha la lancha y te vas a Cuba”, fue una de las frases que lanzó antes de ser bajado del escenario entre abucheos. Si bien el comediante realizó un mea culpa posterior admitiendo que “perdió el control”, el daño ya estaba hecho. Autoridades como el diputado Alejandro Bernales y el alcalde Rodrigo Wainraihgt repudiaron públicamente los dichos del artista, calificándolos de inaceptables para un evento familiar.
Conflictos personales en el escenario principal
A este escenario de desorden se sumó la actuación de Leo Rey el pasado 12 de febrero. El exvocalista de La Noche aprovechó la masividad del evento para enviar un mensaje directo y soez a su excompañero Alexítico. En medio de su show, el cantante incitó al público a proferir insultos que terminaron con un explícito “chúpalo, Alexítico”.
Leo Rey justificó su actuar argumentando un historial de demandas judiciales por parte de su antiguo colega. “Me salió del alma”, declaró posteriormente, sumando un nuevo capítulo de polémicas mediáticas a un festival que parece haber descuidado el filtro de sus contenidos en favor del impacto inmediato.
Una organización bajo la lupa
El Festival Capital 2026 deja un balance agridulce. Si bien las cifras de asistencia validan el interés de la ciudadanía, la gestión política y técnica ha sido deficiente. La responsabilidad recae inevitablemente en la administración del alcalde Rodrigo Wainraihgt. La transición de una figura televisiva a la gestión pública exige un estándar de rigor que, en esta ocasión, se vio sobrepasado por la falta de previsión y el descontrol de los protagonistas sobre la tarima. Puerto Montt merece una fiesta que celebre su identidad, no un espectáculo donde el escándalo opaque al arte.
