La edición número 60 del Super Bowl, celebrada en el Levi’s Stadium, no solo fue el escenario de una final deportiva de alto impacto, sino también el terreno de una marcada división en el consumo de entretenimiento. Bad Bunny, quien encabezó el Apple Music Super Bowl LX Halftime Show, se presentó ante una audiencia global que, según estimaciones preliminares, superaría los 125 millones de espectadores, consolidando el dominio cultural del evento oficial frente a propuestas alternativas.
El dominio masivo de Bad Bunny, Lady Gaga y Ricky Martin
Aunque la consultora Nielsen aún no ha publicado el desglose oficial del minuto a minuto para el espectáculo de medio tiempo, la tendencia indica una cifra récord. Tomando como referencia los 127,7 millones de espectadores del año anterior, los analistas proyectan que la combinación de Bad Bunny con invitados de la talla de Lady Gaga y Ricky Martin podría haber establecido un nuevo hito en la televisión estadounidense.
En redes sociales han circulado versiones que sugieren que el show habría superado la marca de 133,5 millones alcanzada por Kendrick Lamar en 2025. Sin embargo, los reportes oficiales mantienen la cautela: “Hasta el momento, Nielsen no ha entregado públicamente el rating específico del show de medio tiempo”, señalan medios especializados, subrayando que cualquier cifra exacta es, por ahora, una estimación basada en el alcance total del partido.
El alcance limitado del “All-American Halftime Show”
Como contraparte, la organización Turning Point USA llevó a cabo el “All-American Halftime Show”, un evento diseñado para captar a la secta de los MAGA (“Make America Great Again”) que se manifestó en contra de la elección de Bad Bunny. Con Kid Rock como figura central, este espectáculo se transmitió principalmente a través de plataformas de streaming como YouTube y cadenas de nicho como TBN.
Los datos de tráfico digital muestran una brecha insalvable. Mientras que el Super Bowl operaba en la escala de los cientos de millones, la transmisión de Turning Point USA alcanzó un pico de 6,1 millones de espectadores simultáneos en YouTube. Durante el tramo exacto en que Bad Bunny ocupaba el escenario en San Francisco, la audiencia del evento alternativo se situó cerca de los 5 millones de dispositivos conectados.
Disparidad entre proyecciones y datos certificados
A pesar de la diferencia numérica, los organizadores del evento alternativo han intentado posicionar su éxito en el relato público. Voceros de TPUSA afirmaron que la audiencia total “podría llegar” a los 50 millones de personas, integrando diversas plataformas. No obstante, esta cifra se maneja como una proyección interna o un reclamo de carácter político, ya que no cuenta con la certificación de un medidor independiente.
En la comparativa real, el Super Bowl LX reafirmó su estatus como el evento unificador de la cultura popular. La apuesta por el talento latino en un mercado masivo parece haber rendido frutos, dejando al evento de Kid Rock como una opción minoritaria y de nicho frente al despliegue global de la NFL.
