Anoche (31) el escenario del Teatro Caupolicán, que ha sido históricamente el escenario donde se consagra la música chilena, se vistió de gala y de múltiples colores para recibir el show de Javiera Mena.
La cantante nacional se presentó pasadas las nueve de la noche con las canciones de su más reciente álbum, titulado “Inmersión”, definido como su disco más íntimo. “Soy muy de baladas” dijo la intérprete antes de ofrecer sesiones en piano.
No cabe duda que de este álbum va a quedar mucho, pues es un estilo baladístico pero muy en la sintonía de su electropop que la ha hecho tan reconocida tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Por ejemplo “Palacio de Hielo”, “Pez en el Agua”, “Mar de Coral” (junto a Santiago Motorizado, uno de sus invitados de la noche) y quizás mi tema favorito de este trabajo, que es “Entropía”, sellan este rumbo que Mena le ha impreso a su faceta romántica.
A esta veta también la acompañaron sus hits de siempre. Como por ejemplo una excelente versión de “La Joya” junto a Princesa Alba; así como también una emotiva actuación en piano de “Esquemas Juveniles”, que el próximo año cumple dos décadas siendo uno de los más importantes discos debut en la música nacional.
La compañía de Francisca Valenzuela en “Yo no te pido la luna”, también uno de sus primeros éxitos en el cancionero popular, certifica el apoyo que una de nuestras joyas más brillantes de la música ha tenido de sus colegas, como también de sus fanáticos que repletaron de lado a lado el recinto de Calle San Diego.
Sus dotes vocales como sus bailes y su destreza con sus teclas electrónicas le dieron condimento a una fiesta colorida que brindó Mena en el centro de Santiago.
