El organismo regulador cuestionó el trato denigrante y la vulneración a la dignidad en horario de protección, tras recibir más de 400 denuncias de los televidentes.
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La farandulera protagonizó un tenso momento al desacreditar y agredir verbalmente al periodista Leonardo Zúñiga en plena transmisión.
La panelista de “Sígueme” fue duramente cuestionada por sus declaraciones en televisión abierta, donde acusó a la ganadora de “Gran Hermano” de seguir consumiendo drogas. El capítulo emitido el 25 de septiembre generó más de 200 reclamos ciudadanos ante el Consejo Nacional de Televisión.
La farandulera intensifica su enfrentamiento con la bailarina, en una declaración que roza lo intimidatorio. Mientras tanto, TV+ reporta pérdidas por $804 millones y recurre al factoring para mantenerse a flote.
La madre de Constanza Capelli, ganadora de Gran Hermano Chile, alzó la voz tras los dichos de Daniela Aránguiz en televisión, quien puso en duda la rehabilitación de la bailarina.
En una nueva intervención televisiva, la farandulera lanzó una insinuación que pone en duda la recuperación de la bailarina y ex “Gran Hermano”, en relación a sus adicciones. El panel de “Sígueme” no solo guardó silencio ante el ataque, sino que lo validó, reabriendo el debate sobre los límites éticos en la televisión de espectáculo.
La periodista contó en LUN cómo vivió su inesperada salida del hoy cuestionado programa, reflexionó sobre los cambios en la farándula televisiva y adelantó sus próximos desafíos en el periodismo deportivo.
El programa farandulero de TV+ enfrenta un complejo escenario: pierde auspiciadores, prescinde de Camilísima y Carla Ballero, pero mantiene a Daniela Aránguiz, señalada como la principal responsable de la crisis de imagen del espacio.
“La farándula quería defenderse, pero por su forma y no por el fondo terminaron concediéndole el punto” a la actriz, señala Roberto Caamaño en su editorial dominical.
El duro ataque de la exactriz ultraderechista terminó confirmando la tesis de la intérprete: la farándula sigue siendo un género que se nutre de la violencia verbal y del desprestigio ajeno, perpetuando un tipo de televisión que comercializa el conflicto como entretenimiento.