Para los usuarios de X, la rabieta del conductor de “Mucho Gusto” fue un reflejo de cómo funcionan editorialmente y comercialmente los canales de televisión.
Revisando: Mucho Gusto
El periodista y rostro de Mega, quien especuló erróneamente con el crimen organizado en el caso del hallazgo de un cuerpo en Ñuñoa y que nunca fue tal, sigue sin asumir las responsabilidades de los medios de comunicación tradicionales.
Así era el matinal de Mega cuando recién estaba aprendiendo a caminar: En solo una hora y media abarcaron un dinamismo de temas que hoy están bastante ausentes.
Gonzalo Ramírez se puso a defender en directo, en frente de la madre de uno de los conscriptos fallecidos, al General Iturriaga. Ambos presentadores discutieron y ella terminó llorando. Redes sociales cuestionan la falta de empatía de ambos con dicha situación.
“Ahora el programa Mucho Gusto de Mega inventó una nueva forma de distracción al volante: hacer entrevista en vivo, con cámara y micrófono” alertó la institución “No Chat”.
Mientras los matinales de Mega, Chilevisión y Canal 13 apoyaron ferreamente a la farandulera incluso con despachos desde TV+, la nueva polémica de la cámara que enfureció a la embajadora estadounidense brilló por su ausencia.
Esta mañana, en el programa “Mucho Gusto”, se discutió la querella contra la farandulera, quien menospreció las acciones judiciales y expresó confianza en su abogado mientras continuaba atacándola públicamente, sin contrapeso de parte del conductor del matinal de Mega.
El matinal ha sido criticado por su sensacionalismo y falta de responsabilidad en la cobertura de noticias. Ignoraron temas importantes como la corrupción política y los escándalos que involucran a diputados republicanos, optando por enfocarse en crónica roja y acciones superficiales. Esta actitud ha desencadenado cuestionamientos sobre su compromiso con el periodismo serio.
En informes anteriores hablabamos de la desprolijidad en el tratamiento informativo, de parte de los matinales, relativos a escándalos que…
La Fiscalía solicitó su desafuero por su implicancia en el Caso Convenios, sin embargo los mismos programas que desplegaron en cadena nacional los juicios hacia Daniel Andrade y Catalina Pérez, hoy no hicieron lo propio con el Republicano y siguieron con su sangrienta pauta.