Profesionales de los diarios El Mercurio de Valparaíso, La Estrella y El Líder acusan el no pago de remuneraciones, cotizaciones previsionales adeudadas por un año y el deterioro del histórico edificio de calle Esmeralda.
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La vocera republicana evitó responder consultas sobre el financiamiento de una cita con José Antonio Kast, limitándose a expresar afecto a los periodistas mientras subía las escaleras de una sede gubernamental.
El mandatario chileno, José Antonio Kast, organizó un encuentro con su generación de Derecho UC en la sede de Gobierno, evento que ha sido retratado por ciertos sectores de la prensa como un hito social anecdótico, omitiendo el cuestionamiento sobre el uso de recursos y espacios públicos para fines particulares.
El alcalde de Santiago replicó una imagen manipulada que atribuía a Radio Cooperativa una supuesta investigación sobre nexos entre el medio digital y el gobierno ruso, publicación que resultó ser inexistente y fue desmentida por la emisora.
Tras un inicio marcado por contradicciones y errores en la gestión de seguridad, el análisis del periodista desglosa las debilidades estructurales y el “amateurismo” comunicacional del nuevo Ejecutivo chileno.
La orden profesional acusó al diario perteneciente al Grupo El Mercurio de mantener deudas de hasta siete meses con sus colaboradores, además de forzar condiciones laborales irregulares que vulneran los derechos básicos.
La infinidad de notas de la tendencia “Therian”, donde personas adoptan conductas animales, despierta alarmas no solo por la convivencia vial, sino por su coincidencia temporal con las cuestionadas reformas laborales en Argentina, país donde nació esta moda.
La antigua redacción del portal de medios comunicó el cese definitivo de sus funciones y alertó sobre deudas laborales pendientes, mientras el sitio enfrenta cuestionamientos por la difusión de noticias falsas y pérdida de credibilidad.
Las entidades periodísticas manifestaron su profunda preocupación ante el lanzamiento de un organismo estatal dedicado a calificar la veracidad de la información, advirtiendo sobre el riesgo de establecer una “verdad oficial” en Argentina.
La farandulera arremetió furiosa contra la publicación tras un supuesto veto, esgrimiendo argumentos políticos que chocan frontalmente con la realidad editorial y familiar de la dirección de la revista.