El debut en los conciertos en nuestro país de la ex “Operación Triunfo” en el Teatro Coliseo fue un excepcional punto cúlmine de su exitosa era de “La niña”, haciendo bailar a los jovenes asistentes del coloso de Nataniel Cox.
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El repudio transversal pero no unánime refuerza la tesis de un congreso desprestigiado, y los medios así no lo dejaron pasar. Sin embargo, esto a la vez refleja la baja calidad de la que alguna vez fue “un homenaje a sus oidos”, que se enorgullecía de sus innovaciones en la transmisión y del poder de su red de su red de emisoras, capaz de abarcar poblados y carreteras.
Mientras en Norteamérica los casos de Janet Jackson, Pamela Anderson y Britney Spears invitaron a la prensa farandulera a hacer una seria y profunda reflexión, en nuestro país el caso de Daniela Aránguiz nos demuestran que quienes hacen televisión siguen viendo a la mujer como un ser despreciable y violento.
En el mes de la mujer es importante una reflexión sobre cómo se las ha exhibido en los últimos quince años, tanto desde el punto de vista chabacano de la farándula como en la revictimización de las víctimas de violencia de género. Lo ocurrido esta semana demuestra que los principales canales no están haciendo lo suficiente.
En primera persona vivimos una noche en la que el dúo femenino mexicano nuevamente demostró su romance de larga data con su público chileno.
El jueves pasado la intérprete de “Dirrty” encantó a moros y cristianos y le dió la calidad que tanto se pensaba extraviada. Por lo mismo recordamos aquellos momentos en que varias de sus congéneros, en diferentes épocas, también se hicieron presente a lo largo de 65 años de historia.
Las conferencias de los animadores y artistas parecen desoladoras, ya que en el caso de la rueda de prensa de Pamela Leiva solo estuvieron 39 personas en las inmediaciones del Hotel Sheraton Miramar.
La marginación de la orquesta del certamen luego de seis décadas desató la reacción crítica de diversos músicos, quienes rechazaron la medida tomada por los mandamases televisivos del evento.
Desde apologías al holocausto, negacionismo del COVID hasta los saludos nazis. Todos estos horrores editoriales han causado desde la baja de importantes marcas de su pauta publicitaria, hasta una editorial del mismo medio.
Entre este año y el próximo, la cadena pública apostará por los Musa, los Premios Pulsar y los Caleuche.