La 83.ª edición de los Golden Globes, celebrada anoche y transmitida por la cadena CBS, se convirtió en una plataforma de disidencia política inusualmente directa. Lejos de la tradicional celebración de la industria, la gala conducida por Nikki Glaser estuvo definida por fuertes cuestionamientos al dictador Donald Trump, la publicación de la lista de Jeffrey Epstein y las denuncias de censura mediática.
El monólogo de Glaser: entre Epstein y la censura
Nikki Glaser, anfitriona por segundo año consecutivo, marcó el tono de la noche desde sus primeros minutos en el escenario. La comediante abordó la reciente controversia sobre los documentos judiciales del caso Epstein, liberados con numerosas redacciones por el Departamento de Justicia.
Al referirse a la audiencia llena de celebridades, Glaser ironizó: “Esta noche tenemos una verdadera lista A (A-list), pero me refiero a una lista A que ha sido fuertemente censurada”, aludiendo a los nombres ocultos en los archivos. Acto seguido, otorgó sarcásticamente el “Globo de Oro a la Mejor Edición” al Departamento de Justicia de la actual administración.
Sin embargo, el dardo más agudo fue dirigido a la propia cadena que transmitía el evento. Glaser criticó la decisión de CBS de cancelar un segmento del programa 60 Minutes que investigaba la deportación de migrantes venezolanos a prisiones en El Salvador. Utilizando un juego de palabras, se refirió a la cadena como “See BS News” (en referencia a bullshit o mentiras) y les concedió el premio a la “Mayor Edición” por silenciar el reportaje periodístico.
Protestas en la alfombra roja
La tensión política comenzó antes de la ceremonia. En la alfombra roja, varios asistentes, incluidas figuras como Wanda Sykes, portaron pines con la frase “ICE OUT” y mensajes a favor de la protección de los inmigrantes, en respuesta a las recientes políticas de deportación masiva.
El actor Mark Ruffalo fue una de las voces más contundentes. Portando un pin con la leyenda “BE GOOD” —en memoria de Renee Nicole Good, fallecida bajo custodia de agentes de ICE—, Ruffalo no escatimó en calificativos hacia el mandatario estadounidense durante sus entrevistas con la prensa.
“Tenemos a un pedófilo y violador en la Casa Blanca”, declaró Ruffalo, quien también condenó lo que describió como una “invasión ilegal” a Venezuela por parte de la política exterior estadounidense. Sus palabras resonaron como una de las condenas más frontales de la velada.
Un “ajuste de cuentas” en el escenario
Durante la entrega de premios, la atmósfera de resistencia se mantuvo presente. El director Judd Apatow, al subir al escenario para presentar una categoría, ofreció una valoración sombría del estado actual de la democracia en Estados Unidos: “Creo que ahora somos una dictadura”. El comentario generó una reacción polarizada en la sala, dividida entre aplausos y murmullos.
Por su parte, Jean Smart, ganadora del premio a Mejor Actriz de Comedia por la serie Hacks, utilizó su tiempo en el micrófono para hacer un llamado a la conciencia cívica. Smart habló de un “momento de ajuste de cuentas” (reckoning) que atraviesa el país, instando a la comunidad artística y a los espectadores a “hacer lo correcto” frente a la turbulencia política.
La noche de los Golden Globes 2026 cerró no solo con una lista de ganadores, sino con una clara radiografía de la fractura existente entre Hollywood y la Casa Blanca.
