Durante las últimas horas, Yamila Reyna protagonizó un momento de alta conmoción en la televisión de su país natal. La actriz y comediante estuvo como invitada en el programa Secretos Verdaderos de América TV, espacio donde originalmente fue convocada para homenajear la trayectoria de su padre, el recordado cantante cuartetero Daniel Humberto Reyna, conocido popularmente como “Sebastián”.
Sin embargo, la conversación tomó un giro inevitable hacia su presente sentimental y legal. En el estudio, Yamila Reyna se sinceró sobre el complejo proceso judicial que enfrenta contra su expareja, el cantante Américo, a quien denunció formalmente por episodios de violencia intrafamiliar física y psicológica.
“Estaba ad portas de casarme”: el duro relato de Yamila Reyna
La comunicadora reconoció de entrada la incomodidad de tocar temas judiciales en medio de un homenaje familiar, pero no eludió la realidad que atraviesa. “No quiero empañar un programa tan hermoso con una noticia tan negativa como la que estoy viviendo a nivel personal”, comentó al inicio de su intervención.
Acto seguido, la animadora profundizó en el dolor que le provocó el abrupto desenlace de un vínculo que proyectaba a largo plazo tras el quiebre ocurrido en febrero pasado:
“Sí, sufrí violencia intrafamiliar de mi expareja, una desilusión gigante porque estaba ad portas de casarme. Era una relación donde estaba completamente enamorada y ha sido una desilusión gigante.”
El avance del proceso judicial y la ausencia del cantante
La actriz también aportó antecedentes concretos respecto al estado de la causa en los tribunales chilenos. Según detalló, el litigio se encuentra en su fase decisiva, aunque con dificultades para concretar las comparecencias conjuntas.
“Estoy, si Dios quiere, en las últimas instancias. Ya tuve audiencia, él no se presentó cuando debía estar presencial”, señaló, lamentando además haberse visto obligada a asumir una bandera pública contra las agresiones de género.
Finalmente, Yamila Reyna cerró su intervención apelando a la memoria de su progenitor y a la convicción de defender su integridad: “Detrás de mi nombre está el apellido de mi padre y lo voy a honrar siempre. Esto es un tema de dignidad y amor propio de poner los límites y hacernos respetar. Nadie merece alzarle la mano a nadie, menos cuando uno entrega un amor lindo”.