El periodismo de espectáculos en Chile suele repetir dinámicas desgastantes, y el último episodio entre Sergio Rojas y Pamela Díaz es prueba de ello. Todo comenzó cuando en el programa Que te lo digo se difundió una denuncia anónima que acusaba a la animadora de haber abandonado a una mascota hace algunos años.
La respuesta de la conductora de Hay que decirlo no se hizo esperar, desmintiendo categóricamente la información en redes sociales con un directo “cómo le gusta a ese programa mentir”. Sin embargo, lo que vino después expone el cuestionable modus operandi al que Rojas tiene acostumbrada a la audiencia.
El habitual enojo de Sergio Rojas
En lugar de procesar la desmentida con rigor periodístico o revisar la veracidad de su fuente, Sergio Rojas reaccionó de forma virulenta a través de sus plataformas digitales. El panelista justificó su molestia argumentando, únicamente, que la modelo no quiso responderle directamente a su equipo de producción.
“Ayer nosotros le mandamos la información a Pamela Díaz; ella no le quiso contestar al equipo. Sería bueno que nos contestara porque la señora nos mandó fotos del perrito…”
Este tipo de conductas evidencia una preocupante costumbre del comunicador: transformar el legítimo silencio o la defensa de un famoso en una afrenta personal, atacando cuando las figuras públicas deciden no validar sus espacios de farándula.
Ataques personales como defensa
Para cerrar su descargo, y fiel a su estilo de desviar la atención del foco principal, Sergio Rojas no dudó en lanzar comentarios cruzados que involucraron a terceras personas ajenas al conflicto directo.
“Parece que ella nunca ha sido muy animalista; si no, pregúntenle a la hermana de Jean Philippe Cretton. Si a ella le gusta hablar de farándula, sería bueno que también diera su versión de los hechos”.
Con esto, el conductor de Zona Latina vuelve a dejar en claro que ante la falta de certezas o cuando sus pautas son cuestionadas, su primera opción es la confrontación y el resentimiento televisivo.
