La farándula chilena vuelve a transformarse en el escenario de preocupantes episodios de violencia verbal y descalificaciones personales. Lo que en algún momento fue una relación de cercanía laboral entre la actriz Antonella Ríos y el periodista Sergio Rojas ha terminado de la peor manera.
La controversia escaló luego de que la intérprete confirmara en televisión que presentará una demanda formal en contra del comunicador. Los motivos detrás de la acción judicial apuntan directamente a conductas que vulneran la dignidad de la trabajadora.
Las graves acusaciones contra el periodista
Durante la emisión de un programa televisivo, Antonella Ríos detalló que fue víctima de maltrato laboral por parte de Rojas. Sumado a esto, acusó que el panelista vulneró su privacidad al divulgar datos de su intimidad de manera pública.
“Él emitió mi diagnóstico médico a través de las pantallas de otro canal, diciendo todo lo que yo tenía en el fondo, poniendo de alguna manera advertencia de que yo estaba enferma de todas estas cosas en las cuales él dijo. Eso también mi abogado lo consideró gravísimo”.
Una respuesta cargada de violencia de género
Lejos de manifestar templanza o buscar un espacio de aclaración profesional, Sergio Rojas utilizó las pantallas de su espacio televisivo para arremeter con insultos y descalificaciones de carácter íntimo. Su respuesta evidenció una preocupante violencia discursiva orientada a denigrar a la actriz por el solo hecho de ejercer su derecho a defenderse legalmente.
El periodista no dudó en proferir ataques directos contra la vida privada de Ríos, recurriendo a comentarios humillantes que intentan reducir el valor de la mujer a su sexualidad:
“Tú lo único que necesitái es un hombre que sea bueno en la cama, pero es lo único que te interesa. ¡Esa hueona me tiene las pelotas bien hinchadas!”.
El hostigamiento y los ataques a la apariencia física
La agresión verbal de Rojas continuó con amenazas explícitas de seguir exponiendo la vida íntima y familiar de la actriz en caso de que la demanda prospere. Asimismo, el conductor recurrió al hostigamiento basado en la apariencia física y la edad de la intérprete, una práctica recurrente en el acoso y bullying televisivo hacia las mujeres en los medios.
“Se saca las costillas, se levanta la pechuga, se levanta la nariz, porque es la única manera de sentirse validada como mujer a través de su sexualidad y de su curvatura”.
Este tipo de conductas en la televisión abierta y digital abren nuevamente el debate sobre los límites de la prensa de espectáculos y la desprotección de las mujeres ante ataques cargados de misoginia.
