La TV Pública de Hungría suspendió este martes las emisiones informativas de su señal principal, M1, marcando un hito sin precedentes en la historia medial de ese país. Las pantallas se fueron a negro con un explícito mensaje de disculpa por haber “mentido” bajo el mandato del ex primer ministro de extrema derecha, Viktor Orbán.
Esta drástica medida representa el inicio de la reestructuración de los medios estatales impulsada por el nuevo Gobierno del primer ministro Péter Magyar. El objetivo de la actual administración es transformar la radiotelevisión en un servicio que sea estrictamente independiente y creíble.
El histórico mensaje en pantalla negra
“Los medios públicos no deben mentir. ¡Nos disculpamos por haberlo hecho durante muchos años! Los medios públicos se están transformando ahora para ser independientes y creíbles en el futuro”, sentenciaba el texto emitido en la señal estatal.
El corte de las transmisiones informativas se atiene fielmente a las promesas de campaña de Magyar. Antes de alcanzar la mayoría absoluta en los comicios de abril de este año, el actual líder ya había adelantado que interrumpiría la propaganda de manera inmediata.
“Un día histórico. Hoy terminó la emisión de la propaganda en las plataformas de los medios públicos. Mintieron de noche, mintieron de día, mintieron por todas las frecuencias. Eso ahora se acabó”, manifestó el mandatario Péter Magyar a través de sus plataformas digitales.
Cambios profundos en la radio y televisión
La dirección interina de la TV Pública de Hungría aclaró que la suspensión es temporal mientras se revisa el funcionamiento interno. Por el momento, la señal de M1 reanudó emisiones basándose exclusivamente en películas, dejando fuera los tradicionales noticieros.
Asimismo, la histórica Radio Kossuth también canceló sus espacios de prensa y actualmente solo difunde contenidos de carácter cultural. Todo esto ocurre tras el nombramiento de nuevos directores interinos, entre los que destacan Zsófia Mészáros, Balázs Bodacz y György Kerényi.
El fin de la “ley mordaza” de Viktor Orbán
Durante 16 años de administración ultranacionalista (2010-2026), el aparato medial del Estado funcionó como un estricto instrumento político de Orbán. La situación llegó al extremo de que el actual presidente jamás fue invitado ni entrevistado en dichos canales durante su campaña electoral.
El desmantelamiento del antiguo sistema incluyó la reciente destitución del director del Consejo de Medios, András Koltay. Se proyecta que durante el otoño de este año se apruebe una nueva ley de medios que reemplace la cuestionada normativa impuesta en 2011.
