La cantante y compositora nacional Myriam Hernández participó en una extensa entrevista conducida por Sofía en el programa televisivo Revelados de UChile TV. Durante el espacio de conversación, la intérprete de “El hombre que yo amo” repasó pasajes inéditos de su infancia en la comuna de Ñuñoa, los conflictos familiares que rodearon sus primeros pasos en la música y su visión crítica frente a las dinámicas de género vigon en el mundo del espectáculo latinoamericano.
Los inicios y el costo de una vocación temprana
La artista rememoró que su certeza de querer ser cantante profesional surgió a los cuatro años, influenciada por una familia de intérpretes aficionados. A los 11 años, tras ganar el festival escolar del colegio San Gaspar, inició formalmente sus estudios de canto lírico, un proceso que requirió una estricta disciplina que la alejó de las dinámicas comunes de la adolescencia. Hernández admitió que la intensa agenda entre el liceo y los ensayos nocturnos que se extendían hasta la medianoche le impidió aprender actividades cotidianas como andar en bicicleta, patinar o nadar.
El inicio de su carrera artística también enfrentó la reticencia de su madre, quien inicialmente rechazaba la profesión por el temor a la inestabilidad y la distancia. “Mi mamá quería que tuviera una carrera universitaria con un cartón, que tuviera hijos y una vida normal”, detalló la baladista. A pesar de la oposición inicial, el apoyo de su padre y un tío que la inscribía en festivales a escondidas fueron determinantes para consolidar sus primeros años en los programas televisivos de la época como Generación Joven y el Ranking Juvenil de Sábado Gigante.
La consolidación internacional y la resignificación de sus letras
El salto internacional de Hernández se consolidó con el lanzamiento de su primer álbum homónimo, que incluyó éxitos de alta rotación radial como “Ay amor” y “El hombre que yo amo”. La artista reveló las presiones que enfrentó por parte de su primera compañía discográfica, EMI Latin, la cual inicialmente rechazó el sencillo principal por considerar que su lenguaje romántico no se alineaba con las tendencias agresivas y de confrontación que dominaban el mercado de la época. Hernández costeó de forma independiente la promoción en estaciones de radio hasta que el tema fue seleccionado para la banda sonora de la telenovela Bellas y audaces, impulsando el disco hacia los primeros lugares del ranking Billboard.
En 1989, la cantante se presentó en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, un escenario al que previamente había declinado asistir a los 18 años debido a que la producción le exigía interpretar repertorio ajeno. “Le dije a ese productor que iba a llegar a Viña cuando me llamaran por mis propios éxitos”, afirmó. Durante esa misma edición, Hernández fue elegida Reina del Festival, un rol sobre el cual mantiene una postura crítica respecto a las exigencias estéticas actuales: “Si en esa época me hubiesen exigido un piscinazo, yo habría preferido no ser reina”.
Maternidad, industria y el legado con nuevas generaciones
Hernández relató las advertencias que recibió por parte de ejecutivos de la industria musical al decidir convertirse en madre en pleno auge de su carrera internacional. Según expuso, los asesores le indicaron que la maternidad afectaría su imagen pública y su peso corporal. La intérprete optó por desestimar dichas directrices y compatibilizar las giras promocionales en México, Estados Unidos y Colombia con la crianza de sus hijos Jorge Ignacio —quien actualmente se desempeña como su manager general— y Myriam.
En su trayectoria reciente, la baladista destacó el hito que significó llenar el Estadio Nacional con un espectáculo de música romántica, una plaza históricamente reservada para agrupaciones de rock chileno. Para dicha presentación, la artista convocó a un bloque de cantautoras nacionales que incluyó a Nicole, Javiera Mena, Francisca Valenzuela, Denise Rosenthal, Paula Rivas, Flor de Rap, María José Quintanilla y Shirel. El objetivo de la convocatoria, según explicó Hernández, fue visibilizar el trabajo de sus colegas femeninas y democratizar el acceso a los principales escenarios del país.
Al cierre de la entrevista, la ganadora del Premio a la Excelencia Musical de los Latin Grammy en 2022 enfatizó la importancia de la formación técnica y la humildad para las nuevas generaciones de músicos. Hernández manifestó no temer al retiro de los escenarios y descartó la idea de prolongar su carrera de manera indefinida. “Me gustaría retirarme bien, con éxito, y no sobre un escenario dando lástima”, concluyó.