Un tenso y polémico momento se vivió en el programa “Fiebre de Baile” cuando el jurado Vasco Moulian y el participante Itay Vargas protagonizaron una intensa discusión en vivo. El cruce, que escaló rápidamente, puso en el centro de la atención una acusación previa de Vargas, quien había expresado su malestar en redes sociales por comentarios recibidos desde el panel evaluador, generando un debate sobre el rol y el trato de los jurados en este tipo de competencias.
La controversia se originó tras una jornada de eliminación anterior, cuando Itay Vargas utilizó sus plataformas digitales para manifestar su incomodidad. El bailarín precisó que se sentía afectado por observaciones relacionadas con su forma de expresarse y desarrollar su propuesta artística. “Me da pena que cierto jurado me pida ser alguien que no soy”, escribió en esa ocasión, asegurando que se le estaba exigiendo modificar aspectos de su personalidad para encajar en el programa.
La confrontación en vivo y la descalificación
Luego de una destacada presentación de Itay en la noche del martes, donde obtuvo el mejor puntaje junto a Iván Cabrera, Vasco Moulian decidió abordar directamente los dichos del participante. El integrante del jurado cuestionó públicamente que Vargas hubiera hablado sobre una situación que, según él, se había tratado de manera privada. Este fue el detonante de un intercambio de opiniones que elevó la tensión en el estudio, dejando en evidencia una actitud confrontacional por parte del evaluador.
Itay Vargas, en su defensa, explicó que no estaba “pelando”, sino “desahogándose” por sentirse afectado por los comentarios. El momento más álgido llegó cuando intentó detallar su molestia: “Como me había comentado que quizás yo era muy femenino”, alcanzó a señalar. La reacción de Moulian fue inmediata y categórica: “Eso es mentira y tú lo sabes”, desestimando de plano la percepción del bailarín, quien replicó con firmeza: “No es mentira”. Esta negación pública de la experiencia de Itay generó un ambiente de incomodidad palpable.
El doble estándar de la privacidad
Ante la escalada de la discusión, la animadora Diana Bolocco intervino, sugiriendo una conversación privada para aclarar las diferencias. Sin embargo, Moulian afirmó que esa conversación ya había ocurrido y que lo hecho por Itay “no se hace. Cuando se da una conversación en privado, queda en privado”. Pese a su insistencia en la confidencialidad, fue el propio jurado quien llevó el tema a la esfera pública del programa, confrontando a Vargas en vivo y exponiendo la situación ante la audiencia, lo que contrasta con su exigencia de discreción.
Moulian se mostró dispuesto a conversar nuevamente, incluso con la presencia de producción, pero su postura inicial de descalificar la acusación de Itay y reprenderlo públicamente por “romper” la privacidad, generó un ambiente de tensión innecesario. La reflexión final de Diana Bolocco, “Los sentimientos no se discuten”, sirvió como un recordatorio de la importancia de validar las emociones de los participantes, una consideración que pareció ausente en la confrontación de Moulian.
Este episodio en “Fiebre de Baile” no solo expuso un conflicto entre jurado y participante, sino que también reabrió el debate sobre la forma en que se manejan las críticas y las sensibilidades en programas de televisión en vivo. La actitud de Vasco Moulian, al desestimar la vivencia de Itay Vargas y priorizar la supuesta violación de una conversación privada sobre la molestia genuina del bailarín, ha sido objeto de cuestionamientos por parte de la audiencia y de la propia dinámica del programa.
