Durante la emisión de este miércoles del matinal Mucho gusto, el periodista José Antonio Neme expresó su profunda indignación frente a la cobertura que algunos comunicadores han dado al polémico almuerzo de José Antonio Kast en La Moneda. El conductor del espacio no ocultó su molestia al referirse a los comentarios emitidos por una pareja de periodistas en una emisora radial, cuyos argumentos tildó de absurdos y carentes de sentido crítico ante la magnitud del evento.
Crítica frontal a la labor de sus colegas
Neme relató que, mientras escuchaba una “radio amiga”, se sintió avergonzado por la conversación que sostenían dos profesionales del área. Aunque optó por no revelar los nombres de los involucrados, sí precisó que mantiene un vínculo de afecto con una de ellas, mientras que por el otro no siente mayor aprecio.
El comunicador cuestionó duramente la lógica utilizada por sus colegas para abordar la reunión de Kast con sus excompañeros de universidad. Según explicó, los periodistas defendían el hecho bajo la premisa de que el mandatario tiene la libertad de invitar a quien desee al palacio gubernamental. “Encontré que estaban hablando puras pelotudeces, me dieron ganas de llamar y mandarlos a la punta del cerro”, lanzó visiblemente molesto durante la transmisión en vivo.
Un evento de carácter “impresentable”
Para José Antonio Neme, el enfoque de la discusión ha minimizado la gravedad de utilizar la infraestructura del Estado para fines privados de tal envergadura. El periodista enfatizó que no se trató de una reunión íntima o un gesto familiar, sino de una organización a gran escala.
“Aquí no estamos hablando de que llegaron los tres mejores amigos del presidente a La Moneda a darle un regalo y tomó un café con ellos”, argumentó el animador. Neme fue enfático al señalar que la logística del encuentro, que incluyó a aproximadamente 150 invitados, es equiparable a una recepción diplomática oficial, lo que a su juicio resulta “impresentable” para el contexto institucional del país.
Con este descargo, el periodista reforzó su postura crítica sobre el uso de los espacios públicos para eventos de carácter particular, arremetiendo contra lo que consideró una “bravuconada sin sentido” por parte de quienes intentaron normalizar el polémico almuerzo en el Palacio de Gobierno.
