La estabilidad laboral y el patrimonio histórico de Valparaíso enfrentan una situación crítica. Los profesionales que integran el Sindicato Nº 2 de Periodistas de la Empresa El Mercurio de Valparaíso han alzado la voz para evidenciar una serie de graves incumplimientos contractuales que afectan a periodistas, diseñadores y colaboradores de las tres cabeceras regionales del grupo: El Mercurio de Valparaíso, La Estrella de Valparaíso y El Líder de San Antonio.
Sueldos atrasados y cotizaciones impagas
La denuncia pública revelada por el medio local G5 Noticias expone una realidad financiera insostenible para la veintena de trabajadores que aún conforman el sindicato. Entre los puntos más críticos se encuentra un retraso de 14 días en el pago de las remuneraciones actuales, sumado a una deuda previsional que, en algunos casos, alcanza un año de cotizaciones descontadas pero no pagadas a las instituciones correspondientes.
A esto se añaden irregularidades en los beneficios básicos, como el descuento de seguros médicos no transferidos a las prestadoras y fallas constantes en la recarga de tarjetas de alimentación. La situación de los trabajadores externos es aún más compleja: colaboradores a honorarios, incluyendo agencias fotográficas y servicios de transporte, acumulan más de cinco meses de deudas.
La respuesta de la empresa: “Denuncien, pagamos las multas”
Uno de los aspectos más polémicos de la denuncia es la actitud de la administración central de la firma. Según el sindicato, ante las demandas por regularizar la situación, la respuesta general proporcionada por los ejecutivos de Santiago ha sido: “Denuncien, pagamos las multas”. Esta postura es calificada por los trabajadores como una muestra de indolencia y falta de transparencia frente al devenir de la empresa periodística.
Asimismo, el personal ha debido mantener una modalidad de teletrabajo impuesta de forma arbitraria desde hace más de seis años, lo que ha mermado la cohesión operativa y las condiciones laborales básicas.
El abandono del edificio patrimonial en calle Esmeralda
Más allá de lo laboral, el conflicto salpica la identidad urbana de la ciudad puerto. Los trabajadores cuestionan que, mientras la empresa alega crisis económica, mantiene en total abandono el histórico edificio de calle Esmeralda 1002. El inmueble, que resultó dañado en octubre de 2019, permanece deteriorándose junto con su invaluable archivo histórico.
Los representantes sindicales señalan como incomprensible que los dueños mantengan una actitud pasiva sin arrendar o vender la propiedad de alto valor comercial, contribuyendo así al deterioro del plan de Valparaíso. Por ello, han exigido que la empresa tome una decisión definitiva sobre el futuro del inmueble y cese de inmediato los incumplimientos que mantienen en vilo a sus familias.
